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viernes, 14 de enero de 2011

La cristiada contraataca


Según nota del periódico "La Razón" el gobierno del estado de Guanajuato pretende "analizar" la posibilidad de que se imparta religión en las escuelas públicas. No creo que el gobernador Oliva, conspicuo representante de lo más recalcitrante de la ultraderecha clerical, desconozca el texto del artículo 3o. constitucional que en su Fracc. I dice a la letra: I. GARANTIZADA POR EL ARTICULO 24 LA LIBERTAD DE CREENCIAS, DICHA EDUCACION SERA LAICA Y, POR TANTO, SE MANTENDRA POR COMPLETO AJENA A CUALQUIER DOCTRINA RELIGIOSA.
No es la primera ni será la última vez que los nostálgicos de la cristiada, el último movimiento armado que incitado por los "jerarcas" católicos ensangrentó a nuestro país en el primer tercio del siglo pasado, pretendan esta atrocidad como si su visión general de las cosas le atañera a todo el cuerpo social en un Estado laico. No pasarán.

miércoles, 3 de marzo de 2010

"San" Pablo



CARTÓN DE PACO CALDERÓN PUBLICADO POR "REFORMA"

En días pasados el senador Pablo Gómez, en el contexto de la discusión sobre el incorporar al texto constitucional que define al Estado mexicano la palabra "laico", promovió una modificación constitucional al 130 a efecto de conceder a los ministros de culto el derecho a la asociación política y al proselitismo. ¿Por qué un senador de un partido de "izquierda" va a contracorriente de los principios de su propio partido y toma una iniciativa de esta naturaleza?, ¿ignora el senador que, en el caso de los ministros de culto católicos, estos le deben obediencia al jefe de un Estado extranjero por encima de nadie más?. Como Saulo en el camino de Damasco, Pablo se resbaló.

lunes, 19 de enero de 2009

COLUMNA PUBLICADA EL 17 DEL ACTUAL POR EL PERIÓDICO REFORMA.

Nuevo agravio a la República
Por Colaborador Invitado

Héctor Vasconcelos


"La democracia, si no es laica, no es democracia."

Juan Ramón de la Fuente


La presencia, el discurso y la actitud triunfalista de Felipe Calderón en el Encuentro Mundial de las Familias representan una de las mayores afrentas al México republicano, laico, liberal y democrático que se han dado en nuestro país desde que la derecha conquistó el poder en el año 2000. Esto es mucho decir ya que desde el primer día del gobierno de Vicente Fox pudimos observar la intención -simultáneamente ignorante y revanchista- de pisotear lo mejor de nuestras tradiciones republicanas, como lo manifesté al presidente Fox en su momento, tanto en privado como públicamente a través de un manifiesto. Hace pocas semanas hubimos de atestiguar la ostentosa presencia del señor Calderón en liturgias católicas relacionadas con el fallecimiento de Carlos Abascal, funcionario cuya prenda distintiva fue el no haber podido ni querido separar sus creencias religiosas de su actividad pública y que representó los resabios del sinarquismo y de la derecha que históricamente se ha opuesto al legado de la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana, es decir, el rechazo a todo aquello que, teóricamente, el Estado mexicano conmemorará en 2010.

El asunto en cuestión no son las convicciones religiosas a que, desde luego, toda persona tiene derecho (cada quien según la información que se haya allegado y el grado de desarrollo intelectual y psicológico que haya logrado). El punto es que en la medida que Calderón se ostente como presidente de la República tiene la obligación jurídica, política y moral de hablar por todos los mexicanos y no solamente por los de su persuasión religiosa personal. Debe también representar los intereses y las posturas de los protestantes, judíos, musulmanes, budistas y demás miembros de otros cultos religiosos (muchos de ellos autóctonos) que han enriquecido con su cultura a México y también de aquellos que, como el autor de estas líneas, no profesamos religión alguna, pero que también somos mexicanos.

Se dirá que aún hoy los católicos constituyen la mayoría de los mexicanos; sólo que la representación y la protección de las minorías es precisamente uno de los elementos fundacionales de un sistema democrático. Así lo percibieron los founding fathers del concepto moderno de democracia, y es ése el fundamento central del Estado laico establecido en la Constitución, las leyes y la tradición política del México moderno. El sistema de equilibrio de poderes, tolerancia y protección de los derechos humanos depende, en buena medida, de que ningún grupo se apropie de la fuerza del Estado para volcarla en favor de uno solo de los sectores que conforman la sociedad, especialmente si se trata del sector mayoritario.

En cuanto al Encuentro: se trata de uno más de los esfuerzos desesperados de la jerarquía eclesiástica por detener el avance de la modernidad. A la misma Iglesia le resulta dolorosamente obvio que aun entre quienes profesan el catolicismo, y particularmente entre los jóvenes, la evolución de las costumbres, la tecnología, los factores demográficos y el secularismo han hecho a los dogmas y los prejuicios religiosos cada vez más irrelevantes cuando se trata de tomar las decisiones básicas de la vida diaria: con quién compartir la vida, de qué manera, cómo separarse, cómo nacer y morir, cómo ejercer la sexualidad... Es patente que cada vez existen formas más diversas de dar respuesta a esas interrogantes tanto en los países subdesarrollados como en los ultradesarrollados (que por algo son tales). Mientras el mundo camina hacia fórmulas nuevas e insospechadas en todos los órdenes, el conservadurismo católico sigue pugnando por el regreso al oscurantismo del dogma y el prejuicio y a todo aquello que resulta insostenible a la luz de la lógica y la ilustración. Es cierto que la visión idealizada de la familia representa una fórmula viable y quizá deseable como base de la sociedad, pero también es evidente que con demasiada frecuencia tal entelequia ha sido utilizada para encubrir con hipocresía situaciones destructivas para todos los miembros del núcleo familiar; para construir sepulcros blanqueados. Las familias convencionales también suelen corresponder a la descripción de Octavio Paz: "familia, criadero de alacranes". Carlos Monsiváis afirma que la derecha católica ha perdido en México todas las batallas culturales. Pero habría que agregar que en sus estertores de muerte genera mucho ruido e induce a los gobernantes a violar las leyes constitutivas de nuestra convivencia.


El autor es ex embajador de México.



Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo

Fecha de publicación: 17 Ene. 09

miércoles, 14 de enero de 2009

La micción fuera de los bordes del contenedor.


¿Qué hace el Jefe de un Estado Laico inaugurando el evento de una iglesia?. No es menor el asunto. En su calidad de ciudadano el Lic. Felipe Calderón está en su libre derecho de profesar la religión de su preferencia y acudir a los actos de culto, pero en tanto Presidente de la República es inadmisible que portando la investidura acuda a un acto de esta naturaleza. Mal, muy mal señor Presidente.