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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Corazón de roca


Onésimo Cepeda, empresario del negocio de la fe, hedonista, sibarita, aficionado a la buena mesa y al buen vino, amigo de hombres del poder y del dinero, sufrió un infarto el pasado dieciocho de noviembre que lo llevó al hospital lo que originó que fuera intervenido quirúrgica mente, a decir de sus voceros. Casualmente, el lunes veintidós vencería el amparo tramitado a su favor y era inminente una orden de aprehensión en su contra por parte de la PGJDF. Al parecer simuló un préstamo por ciento treinta millones de dólares a favor de Olga Azcárraga de quien era confesor, propietaria de una importante colección de arte. A la muerte de Azcárraga pretendió quedarse con la colección alegando el incumplimiento del pago del préstamo. Peritajes han determinado que el pagaré es falso. Aun siendo auténtico, ¿de dónde un "humilde" sacedote tiene ciento treinta millones de dólares en efectivo para prestar?. Un infarto es cosa seria...o debería serlo. Apenas el jueves veinticinco ya estaba brindando con tequila y comiendo carnitas y chicharrón en el Restaurante Arroyo. No cabe duda, Onésimo posee un corazón de roca.

jueves, 26 de febrero de 2009

Al pan pan y al vino vino.




A finales de 2005 y en pleno fragor de las campañas presidenciales, el obispo de Ecatepec Onésimo Cepeda, empresario, apoderado de toreros y jerarca católico demandó al entonces presidente nacional del PRD Leonel Cota quien se refirió a él como un "mercenario de la religión y la política". La demanda de Cepeda exigía más de setecientosmil pesos de compensación por supuesto daño moral. Después de más de tres años de juicio finalmente un tribunal sentenció, no a Cota sino al PRD a pagar a Cepeda cien mil pesos, de los cuales a su vez el obispo deberá pagar a Cota veinte mil por concepto de gastos y costas del juicio. ¿Cómo comenzó todo?, pues porque don Onésimo calificó de "estupideces" declaraciones de AMLO sobre el IFE. En este curioso caso, ambos, demandante y demandado fueron a juicio por haber llamado pan al pan y vino al vino.