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viernes, 3 de julio de 2009

viernes, 19 de junio de 2009

¿Ven por qué vamos a anular nuestro voto?




La situación en la Delegación Iztapalapa está así de sencilla:

El Tribunal Electoral descalificó la candidatura de Clara Brugada y designó como candidata por el PRD a jefa delegacional a Silvia Oliva, esposa del ex-delegado René Arce, ahora Senador y cuñada de Víctor Hugo Círigo también ex-delegado en Iztapalapa. El orate de Macuspana de apellido López en mítin efectuado el pasado martes (ver video) ha instruído a los votantes a no votar por el PRD en la boleta que lleva impreso el nombre de Brugada y sí hacerlo por el candidato del PT, un señor que o se llama Juanito o se llama Rafael Acosta peeeero para que una vez que gane (si es que gana) Juanito renuncie "ipos facto" dijera el recordado "Mantequilla". Ahora viene lo más interesante. Una vez ocurrido esto, el "legítimo" ya giró instrucciones al "carnal en bicicleta" de nombre Marcelo para que ante la renuncia de Rafael (Juanito) proponga a la Asamblea legislativa a la tal Brugada en su lugar y para que "amarre" ya dijo que la Asamblea (cuyos integrantes están por ser electos en el proceso del próximo cinco de julio) va a a probar esa decisión. Más claro ni el agua.

jueves, 18 de junio de 2009

¿Comprarías la fruta menos podrida?

La periodista Dennis Dresser nos expone con lucidez sus argumentos a favor de anular el voto. A políticos nulos, votos nulos.


martes, 16 de junio de 2009

Votar en blanco o anular el voto.



Hay algo de confusión respecto de si es lo mismo votar en blanco y anular el voto. Técnicamente sí toda vez que las boletas en blanco son anuladas, sin embargo hay diferencias. Depositar la boleta en blanco equivale a no haber acudido a las urnas, es lo mismo que haberse quedado en casa pero habiéndose tomado la molestia de ir a la urna y además, la boleta en blanco pudiera ser mal utilizada. Anular el voto ya sea tachando toda la boleta o votanto por un candidato no registrado es un voto activo porque si bien no se está votando por ningún partido o candidato en campaña, se le está enviando explícitamente a la clase política nuestro rechazo. Hay quien dice que los votos nulos no cuentan. Si anulamos en abrumadora mayoría, los votos efectivos que generen candidatos electos serán un mínimo porcentaje lo que le restaría legitimidad a los electos. Hagamos de este próximo proceso electoral algo inédito, un antes y un después.

lunes, 15 de junio de 2009

Votar nulo, más reflexiones.


Ayer domingo "Reforma" publicó una columna invitada firmada por el Prof. Claudio López Guerra, investigador del CIDE (Centro de Investigación y Educación Superior en Ciencias Sociales) donde aporta su perspectiva sobre anular el voto; vale la pena leerlo.


Nadie sabe exactamente cuántos, pero es un hecho que Mickey Mouse y el Pato Donald reciben un buen número de votos cada año. Mickey es más popular en Estados Unidos, pero el Pato Donald lo supera en países como Suecia, donde tiene su propio partido, el Kalle Anka. No es una broma. ¿Es entonces una locura? En el libro Elecciones justas (Just Elections), un respetado profesor de la Universidad de Harvard, Dennis F. Thompson, sostiene que en ocasiones "votar por el Pato Donald puede no ser algo absurdo".

El profesor Thompson tiene razón. Votar por este tipo de figuras no es más que una forma impúdica de decir: ninguna de las opciones con posibilidades reales de ganar me parece satisfactoria. Y en una democracia el ciudadano debe tener la libertad de usar su derecho al voto para expresar ese punto de vista. Hay más de un método, por supuesto. Algunos prefieren inscribir en la boleta el nombre de una persona real. Otros optan por anular la boleta o abstenerse. Si bien la visibilidad y por tanto la eficacia comunicativa de estas formas de participación (¡y claro que son formas de participar!) son distintas, no hay diferencia de fondo. Se trata de hacer un uso expresivo del derecho al voto.

Esto es exactamente lo que sucede cuando alguien vota por un partido registrado cuyas posibilidades de ganar son nulas. En estos casos la gente declina votar de forma estratégica (el "voto útil") porque los partidos punteros no les parecen aceptables. Lo sorprendente es que ante esto nadie desgarra sus vestiduras. Pero tan equivocados están quienes dicen que no votar por uno de los dos punteros es desperdiciar el voto como quienes dicen que las otras formas de voto de protesta son un despropósito. Para todos efectos prácticos, son situaciones idénticas.

Es verdad que hay una diferencia. Al anular el voto, dárselo a Mickey Mouse, o abstenerse, el elector no expresa una preferencia política concreta, como lo sería anotar en la boleta el nombre de Jorge Castañeda, Elisa de Anda o quien sea. Esto parece incomodar a algunos. Pero si yo sé que mi opción preferida no tiene posibilidad alguna de ganar, ¿por qué no darme el lujo del sarcasmo y votar por Mickey Mouse? Concedido: nadie nos escucha al hacerlo. Pero aún así es algo perfectamente inteligible para quien lo hace, de la misma manera que no es un acto de locura gritarle algo a un jugador cuando estamos viendo un partido por televisión o aplaudir al término de una buena película en el cine.

El voto de protesta no causa el deterioro de la democracia, como dicen algunos. La relación es exactamente la opuesta: el voto de protesta es un síntoma, una expresión de un deterioro democrático preexistente. Si el voto de protesta fuera en sí un problema, la solución sería simplísima. Bastaría con establecer sanciones efectivas para quienes no voten, reemplazar las boletas de papel con máquinas electrónicas como las que se usan en otros países, y configurarlas de tal modo que impidan al votante anular su voto o dárselo a Mickey Mouse. ¿Podríamos entonces, supuestamente curados de todo mal, salir a presumir al mundo la vitalidad de nuestro régimen democrático? Obviamente, seríamos objeto de burla, no de encomio. Pintar el casco del buque no hace que desaparezcan las grietas.

También se ha dicho que el voto de protesta es una expresión de repudio hacia el proceso electoral, que los ciudadanos que emplean así el voto son enemigos de la democracia. Sólo hay una forma legítima de ejercer el derecho al voto, dicen. ¿Por qué no, ya encarrilados, nos dicen también cuál es el único partido por el cual es legítimo votar? Yo me pregunto quiénes son realmente los enemigos de la democracia.

Que quede claro: nada de lo que he dicho aquí es un llamado al voto de protesta. Si sería deseable o no que un buen número de ciudadanos lo hiciera en las próximas elecciones es tema aparte. Aquí sólo he querido defender la idea de que votar por la menos mala de las opciones punteras no es la única manera legítima de ejercer el derecho al voto. Sería muy lamentable que en México llegaran a proliferar los votos por personajes como Mickey Mouse, pero mucho más lamentable sería impedir que los ciudadanos expresen su descontento de esa manera.

martes, 9 de junio de 2009

Voto nulo, algunas consideraciones.


En pocas semanas la intención de anular el voto el próximo cinco de julio ha cobrado una fuerza inesperada. Hoy el periódico "Reforma" publica las declaraciones de Dulce María Sauri, expresidenta nacional del PRI, exgobernadora y exsenadora que se pronuncia en ese sentido. Hay quien dice que anular el voto es facilitar el triunfo de los partidos mejor organizados en el "acarreo" de votantes y con sólido voto duro como precisamente el PRI. Aquí lo importante es que seamos en verdad mayoría quienes anulemos el voto; seguramente habrá votos y finalmente se elegirán diputados, asambleístas, jefes delegacionales y gobernadores, pero será con un mínimo de votos lo que si no formalmente pero sí en la percepción ciudadana, los deslegitimará, pero lo más importante, las obcenas franquicias usufructuadas impúdicamente por Elba Esther Gordillo (PANAL), Alberto Begné (Social Demócrata), Alberto Anaya (PT), Dante Delgado (Convergencia) y la familia Gonzáles Torres (Verde) perderán su registro, eso ya es un logro. Nos quedan días para tomar una decisión.

viernes, 5 de junio de 2009

Algo personal

Esta semana no hicimos parodia propia pero queremos compartir con ustedes y con miras al próximo cinco de julio, la canción del enorme Joan Manuel Serrat dedicada sí, a ellos, los políticos.


jueves, 4 de junio de 2009

Esperanza marchita


Día a día va permeando más entre la ciudadanía la idea de anular el voto en los próximos comicios del cinco de julio. Es de tal magnitud la exasperación y la convicción de que los políticos y los partidos son ajenos a los intereses del país y de los ciudadanos que se afianza la intención de enviar el mensaje claro, indubitable a todos los proxenetas de la política, de que no les creemos. Hay que diferenciar entre lo que se está llamando "voto blanco" (depositar la boleta en blanco) y anular el voto. En el primer caso se corre el riesgo de que la boleta sea mal utilizada, en el segundo esa posibilidad no existe ya que la boleta se inutilizó con un tache o leyenda. Propuesta Cívica A.C. propone escribir en la boleta "Esperanza marchita". Según el politólogo y periodista Sergio Aguayo (Periódico Reforma 3/06/09 Editoriales) ya sumamos un diez por ciento los votantes que anularemos el voto. Ahí la reflexión, nos queda un mes para pensarlo.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Lo que no se vale es abstenerse


Cada día va cobrando más fuerza la idea de anular el voto en el próximo proceso electoral del cinco de julio. Anular no es lo mismo que abstenerse y no votar, es votar pero en otro sentido, es decirle a nuestra clase política que es deplorable y rapaz y que la repudiamos. Antes decíamos que votaríamos por el "menos malo", ¿alguien puede al día de hoy decir quién es el menos malo?; de derechas, de izquierdas, de centro o centro-izquierdas, todos los partidos y todos los políticos han demostrado su vocación cleptómana, su hipocresía y su nulo compromiso con la ciudadanía. Si el cinco de julio la mayoría de los ciudadanos acudimos a las urnas para "votar" anulando el voto estaremos mandando un indubitable mensaje a nuestros impresentables políticos. Nos quedan seis semanas para reflexionar y tomar una decisión.