Uno de los argumentos más utilizados por López Obrador ha sido el de no gravar con IVA alimentos y medicinas en un supuesto afán de defender la economía de los menos favorecidos. También ha criticado los incrementos a las gasolinas sin reparar en que el subsidio favorece a la minoría que puede comprar uno o varios coches y le quita recursos a programas sociales. Generalizar el IVA no es, por supuesto, una medida popular, pero es una medida conveniente y equitativa. El IVA es un impuesto fácil de recaudar, no requiere declaraciones ni mayores trámites, y al gravar el consumo, pagan más quienes más consumen. Su aplicación debe ser generalizada a una tasa quizá unos tres puntos porcentuales abajo de la actual como lo ha propuesto el PRI quien insiste en mantener la exención a una "canasta básica" y medicinas. Ningún político se atreve a plantear el IVA generalizado para no pagar los costos políticos de la medida aunque ésta sea conveniente. Mucho menos los "populistas" que se asumen de izquierda como López Obrador.
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