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viernes, 13 de enero de 2012

"Esquela" de luz.


CARTÓN DE PACO CALDERÓN PUBLICADO POR "REFORMA"

Columna invitada.
Juan Villoro


La dramaturga Bárbara Colio logró una metáfora perfecta de la historia anquilosada. Su obra El día más violento, impecablemente dirigida por Mauricio Jiménez para la Compañía Nacional de Teatro, ocurre entre andamios. La protagonista es Carmen Serdán. Muchos años después de su muerte, regresa a una realidad donde los hechos de sangre sirven para erigir un confuso e interminable monumento.

Así como algunas máscaras dicen más que el rostro en que se apoyan, en un país sin brújula los andamios pueden ser más expresivos que las construcciones.

La Estela de Luz ha sido repudiada de tantos modos que ya merece el sobrenombre de Faro de las Lamentaciones. Desde el principio, el proyecto fue un despropósito monumental. La convocatoria invitó a diseñar un arco para conmemorar el bicentenario. Dejemos a un lado el reparo menor de que en la historia de las ciudades el arco se asocia con triunfalismos romanos y napoleónicos bastante alejados de la valoración de nuestra patria. Lo decisivo es que se propuso una forma concreta y numerosos arquitectos ofrecieron respuestas de interés. ¿Qué hizo el jurado? Premiar una torre.

André Breton volvió a estar en lo cierto: México es el país donde el surrealismo ocurre en la vida diaria. Poco después, el arquitecto Miquel Adri escribió un valiente artículo en Reforma, criticando la resignación de su gremio para participar en un concurso animado por la futilidad ornamental.

El proyecto ganador, a cargo de César Pérez Becerril, carecía no sólo de chiste sino de posibilidad de ser visto. Alineado junto a varios edificios (uno de ellos en construcción), no contaba con una perspectiva que pudiera realzarlo.

Mathias Goeritz y Luis Barragán idearon las Torres de Satélite para que se alzaran al fondo del paisaje como un colorido espejismo. A medida que el entorno se volvió más abigarrado, perdieron su condición de isla fantástica, pero aún es posible advertir la original determinación que las colocó en ese lugar.

No ocurre lo mismo con la Estela de Luz, que además se parece demasiado al Faro del Comercio, que el propio Barragán edificó en la Macroplaza de Monterrey.

Pérez Becerril es ajeno a lo que ocurrió después, que fue lo peor. El costo de la Estela subió de 393 a más de mil 35 millones de pesos. De acuerdo con el Colegio de Ingenieros Civiles, debió haber costado la mitad. En un acto promocional del tráfico de influencias, el gobierno federal designó como responsable de la construcción a un empleado de Gutsa, la compañía que debía edificar la torre.

En El cántaro roto, Heinrich von Kleist retrata a un juez encargado de investigar un crimen que él cometió. La trama parece una parábola del México del bicentenario. El gobierno federal se celebró a sí mismo con una obra que permitió el latrocinio.

Si Barragán trabajó con aplanados y colores populares mexicanos, la Estela destinada a festejar nuestra identidad necesitó de cuarzo comprado en Brasil y cortado en Italia. Lo más mexicano del proyecto era la tierra en que se hundía (y cuya ductilidad fue mal calculada, obligando a excavar a mayor profundidad).

Hay quienes piensan que la impuntualidad es típicamente mexicana. Incapaces de respetar virtudes patrias, los constructores respetaron ese prejuicio, con tal enjundia que el edificio quedó listo más de un año después de los pomposos festejos de septiembre de 2010. Esto obligó a una molesta comparación con el dictador Porfirio Díaz, que en 1910 inauguró a tiempo el Ángel de la Independencia y el nuevo alumbrado de la Ciudad de México. ¡Qué moderno parece nuestro pasado!

Varios funcionarios han sido inhabilitados y seguramente habrá otras sanciones. Este impulso correctivo no anula lo fundamental: ¿vale la pena gastar tanto en un adorno que ni siquiera lo es? En estas mismas páginas, el caricaturista Calderón mostró con sagacidad que, una vez encendida, la Estela de Luz recuerda al monótono anuncio de zapatos Canadá que obligaba a entrecerrar los ojos al transitar por Insurgentes.

En el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, el artista Thomas Glassford ha creado una notable escultura lumínica, inspirada en el dios nahua de la renovación, Xipe Totec. El antiguo edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, adquirió otra piel. En la noche, el bloque vertical se transforma en un bulto de sombra iluminado por el tiempo, que lastima y regenera. La Estela de Luz no resiste la comparación con el espléndido Xipe Totec de Glassford.

Prueba en piedra de la corrupción, fastuoso derroche en una nación donde la Auditoría Superior de la Federación informa que 50 mil escuelas no tienen agua potable, la Estela es un agravio de 104 metros.

El día más violento, de Bárbara Colio, muestra que en un escenario donde las metas están en trámite y los resultados son intangibles, ningún monumento resulta más elocuente que un andamio.

No hubo luz en el proyecto de Paseo de la Reforma. Felipe Calderón, presidente de un país con 50 mil muertos, inauguró una esquela.

martes, 3 de enero de 2012

La estela de "pus"




Por Roberto Zamarripa

El gobierno de Medellín, Colombia, encabezado por el periodista Alonso Salazar, regaló en la Navidad a la Comuna 13 -una de las colonias populares asediadas por décadas de la violencia y ubicadas en los cerros de la ciudad- unas escaleras eléctricas.

Lo que en los centros comerciales significa la herramienta básica para el desplazamiento de los consumidores, en la Comuna 13 se convirtió la última semana del 2011 en un medio de transporte eficaz e indispensable.

Armadas en seis tramos dobles, fabricadas en China por la empresa japonesa Fujitec, hechas de acero con escalones en fundición de aluminio, las escaleras beneficiarán a 12 mil habitantes de la Comuna.

Dividida en dos, Medellín es, en palabras de Fernando Vallejo, la ciudad de abajo, urbanizada, desarrollada, y la de arriba donde las casas se construyeron como pegotes a las laderas de los cerros pobladas de migrantes rurales envueltos después en la peor violencia provocada por el narcotráfico y la miseria.

Describió crudamente Fernando Vallejo hace dos décadas en La virgen de los sicarios: "La ciudad de abajo nunca sube a la ciudad de arriba pero lo contrario sí: los de arriba bajan, a vagar, a robar, a atracar, a matar. Quiero decir, bajan los que quedan vivos, porque a la mayoría allá arriba, allá mismo, tan cerquita de las nubes y del cielo, antes de que alcancen a bajar en su propio matadero los matan".

En el país de los sicarios, las comunas de Medellín siempre han sido proveedoras de la muerte. "En este país por unos tenis uno se mata o se hace matar. Por unos tenis apestosos estamos dispuestos a irnos a averiguar a qué huele la eternidad... Esto es por un principio de justicia: aquel a quien se los van a robar cree que es injusto que se los quiten puesto que él los pagó; y aquel que se los va a robar cree que es más injusto no tenerlos", escribió Vallejo sobre la Colombia de la última década del siglo 20, ahora espejo del México de la primera década del siglo 21.

Las escaleras eléctricas reemplazaron a 350 escalones de cemento que fueron hechos conforme las comunas crecían hacia el cielo. Así era -es todavía-, entre más arriba viven los de Medellín es que más abajo están.

Pero las escaleras eléctricas cambiaron la vida. Desde luego que primero a los ancianos y a los minusválidos e hicieron felices a los niños que el primer día querían correr hacia abajo por la escalera ascendente en el primer reto de travesura.

Más que una ocurrencia, la construcción de las escaleras eléctricas es parte del proyecto de urbanismo social fomentado por el alcalde Sergio Fajardo que hace ocho años gobernó Medellín y ahora resultó electo gobernador de Antioquia, la provincia donde está integrada la segunda ciudad más importante de Colombia.

"Tenemos que tocar todas las fibras. Conmover. Que la gente sienta que pasó algo en su comunidad. Hacemos intervenciones integrales con educación, ciencia, tecnología, entendimiento, cultura. Todo eso va junto, es el paquete", juzga Sergio Fajardo (Enfoque, 15/08/10).

La clave, según el matemático hecho político, es la arquitectura para la recuperación del espacio público bajo la divisa de "lo más bello para los más humildes" que se asocia con la capacidad y con la dignidad. Con la autoestima.

"Rompemos la idea de siempre, de que a una persona pobre hay que darle cualquier cosa. Migajas", sustenta Fajardo.

En la Comuna 13 se construyeron antes que las escaleras eléctricas tres colegios, una mega biblioteca con conexión a internet de banda ancha y parques públicos para los pobladores.

Las escaleras eléctricas suplieron la caminata infernal equivalente a ascender 23 pisos de un edificio y lo que demoraba hasta una hora se convirtió en minutos. Un pequeño escalón mecánico, un cambio enorme en la vida.

¿Cuánto costaron las escaleras eléctricas para la comuna de Medellín? El equivalente a 72 millones de pesos mexicanos.

¿Cuánto costó el regalo mexicano de Año Nuevo, la Estela de Luz enclavada en Paseo de la Reforma? Más de mil millones de pesos, el equivalente a 15 escaleras eléctricas en una zona marginal.

Qué diferencia. Allá se piensa en la arquitectura como palanca de integración social. Acá la arquitectura para los gobiernos mexicanos sigue siendo el instrumento de fastuosidad, de la huella de poder que marca el alejamiento de las necesidades sociales.

En Medellín hacen gobierno con la divisa de que lo más bello debe ser para los más pobres. Acá los funcionarios panistas se tapan la nariz y presumen su racismo en Facebook porque se sienten asqueados del olor de los indios michoacanos. El dinero público no lo invierten en los pobres; se lo roban para hacerse ricos. Allá en Navidad regalan una escalera al cielo para los marginados. Acá en Año Nuevo erigen una Estela que según sus promotores destella luz para la eternidad. En realidad el monumento inútil supura. Es la Estela de pus.

Seguramente la Estela maravillará con su luminosidad. Babearemos por el monumento. Lamentaremos la inutilidad, el derroche y la estafa.

lunes, 2 de enero de 2012

Celebración del totalitarismo




Por Jesús Silva-Herzog Márquez

En esa fantástica alacena que es el blog de Guillermo Sheridan encontré una nota que creí producto de su imaginación. Un texto inverosímil cuyo motivo y redacción parecían una parodia de la política de otro tiempo. Lo firmaba la Comisión Nacional Ejecutiva del Partido del Trabajo de México.

"El Partido del Trabajo de México lamenta el sensible deceso de nuestro camarada Kim Jong Il, líder del pueblo de Corea del Norte, y quien con gran sabiduría condujo a los norcoreanos por el camino de la paz y el desarrollo económico, político, social y cultural. Sus aportaciones son, sin duda, un legado de suma importancia para todos los pueblos que buscan su liberación de las cadenas del capitalismo salvaje, siguiendo el ejemplo de su padre Kim Il Sung, fundador de la República Popular Democrática de Corea, quien hasta el último aliento luchó por un mejor país. Reconocemos en ellos su liderazgo y su fortaleza para conducir los destinos de su gran nación.

"Descanse en paz".

¿Era posible que un partido político mexicano elogiara a Kim Jong Il como un líder sabio y ejemplar que condujo a su país... al desarrollo? Al leer el texto pensé que esto era una parodia de Sheridan. Un remedo de la oratoria de la izquierda cavernaria que sigue celebrando a las tiranías que están del lado correcto de la Historia. Llamar "camarada" a Kim Jong Il tenía su gracia, pero era mucho más simpático celebrar su "legado". Hablar de Kim Kong Il como el estadista que condujo al desarrollo es como elogiar las contribuciones de Hitler a la convivencia en la diversidad. El texto del Partido del Trabajo era más inverosímil al subrayar -tendría que ser irónicamente- la integridad del desarrollo norcoreano: desarrollo económico, político, social y cultural, decía el lamento del PT.

Convencido de que se trataba de una parodia, brinqué a la página del Partido del Trabajo para escuchar el himno que canta a una "morena madre de la nación", y encontrar el comunicado lamentando el deceso de su camarada. El texto en el blog de Sheridan no era una parodia. La Comisión Nacional Ejecutiva del PT efectivamente expresaba su pesar por el deceso de un gobernante al que consideraba sabio y cuyo legado admiraba como ejemplo para combatir al capitalismo salvaje. El estalinismo norcoreano era celebrado por el Partido del Trabajo como si fuera un faro en la oscuridad neoliberal. De todas las autocracias contemporáneas no hay ninguna política tan grotesca, tan abominable, tan contraria a los derechos elementales, tan perniciosa para su población como el totalitarismo norcoreano que los petistas elogian. Corea del Norte es lo peor de lo peor, la mayor opresión política, la mayor miseria económica del planeta, decía con justicia Christopher Hitchens.

El PT elogia el desarrollo económico de un país que aparece en las imágenes de satélite como un agujero negro por la noche. Frente a la electrificación de los vecinos, Corea del Norte es la oscuridad total. Elogia la política económica que produjo una de las hambrunas más devastadoras de la historia reciente del planeta. Una escasez que, según algunos reportes, llevó a la muerte de casi el 10% de la población norcoreana. Para el sabio líder fue mucho más importante la conversión de su país en una potencia militar que en un proveedor de alimentos para su gente.

El PT elogia el desarrollo político de un país que es, en la expresión de Hitchens, una tanatocracia. Tal vez a los legisladores del PT empeñados en la reforma del Estado les resulta interesante la figura de su constitución que establece la presidencia eterna de Kim Il Sung. En efecto, en Corea del Norte gobierna un muerto y en su nombre gobiernan sus descendientes sobrehumanos. Según la biografía oficial del camarada, dos arcoíris, el canto de una golondrina y una nueva estrella celebraron su nacimiento. El sabio dirigente fue padre de la patria, sabio y amado líder, rayo del sol, destino nacional, comandante victorioso y de férrea voluntad, descendiente de los cielos, estrella del futuro. Ese régimen elogia el PT: una dictadura dinástica en el que los gobernantes son tratados como dioses, donde la disidencia es un crimen, donde la única diversidad política proviene de los estados de ánimo del amado tirano. Millones podían morir de hambre a su lado pero nunca faltó buen cognac para el bienamado Sol del Socialismo.

El PT elogia también el desarrollo cultural de Corea del Norte. Será quizá que le convence a sus dirigentes esa ridícula filosofía que Kim Il Sung y su hijo convirtieron en Idea Oficial. Será tal vez que disfrutan la producción cinematográfica de este admirador de Hollywood que llegó a secuestrar durante años a un director surcoreano para producir joyas de la cinematografía universal como Pulgasari, un genial Godzilla anticapitalista.

Me uno a Guillermo Sheridan en esperanza de que los integrantes del Partido del Trabajo, incluyendo a su candidato presidencial, encuentren resignación ante la irreparable pérdida de su camarada.


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Twitter: @jshm00

sábado, 24 de diciembre de 2011

La navidad



La mentira con foquitos de colores
la pederastia que pontifica
el abuso que perdona
la hipocresía envuelta para regalo
la mendacidad canonizada
la estulticia devota
la nada de oropel
la sinrazón empecinada
el milagro de papel
el rito fenicio
la inteligencia hecha añicos
la nada, la nada
la superstición con villancicos.

Eso fue lo que respondí cuando me preguntaron: ¿para ti qué significa la navidad?.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Carta a Felipe Calderón.

Esta es una colaboración invitada. La Periodista Isabel Arvide dirige carta a Felipe Calderón en respuesta a comunicación epistolar que el reportero camarógrafo Epigmenio Ibarra dirigiera a su vez al Presidente.


México, D. F., a 22 de diciembre del 2012.



Señor Presidente de la República,

Felipe Calderón Hinojosa,

Presente.



Señor Presidente,

Cada vez que escucho la manera en que líderes de opinión, que me merecen todo respeto, insisten en responsabilizarlo del “baño de sangre” que hemos padecido estos años, pienso con infinita indignación en la apatía de tantos gobernadores, jefes policiacos, políticos, generales que teniendo la obligación constitucional de garantizar paz social a la sociedad prefieren instalarse en la cómoda poltrona de la evasión.

Y entonces quisiera que gente como Epigmenio Ibarra, que ha visto desde muy cerca la crueldad de otras guerras fratricidas, mirasen hacía ellos.

Ese es el punto de balance que tanto necesitamos los mexicanos ya no para asimilar nuestra realidad sino, simplemente, para poder repartir responsabilidades de forma que en el futuro, inmediato y de largo plazo, no se cometan los mismos errores.

Que miedo, honestamente, que pánico inmenso que aquel que vaya a gobernarnos los próximos años opte por esta posición de falsa redención que hoy, de cara a los procesos electorales, resulta tan redituable. Las vestiduras que tantos hombres y mujeres públicas se desgarran en nombre de los muertos ignoran, precisamente, a los asesinos.

Borran de todo análisis el círculo vicioso de la impunidad que los gobernantes, y aquí me permito incluir por igual a los procuradores de justicia, a los titulares de seguridad pública estatal, a los presidentes municipales, a los directores de policías locales, han propiciado históricamente. Que en años recientes permitieron un deterioro social inconmensurable.

Y que usted, con una valentía que para algunos raya la estupidez y para otros, yo entre ellos, lo coloca en una tesitura de valentía que la historia habrá de reconocerle, decidió romper desde el primer día de su sexenio.

¿Quieren quemarlo en todas las hogueras públicas por ello? Bienvenida la reacción torpe o malintencionada de tantos porque permite con mayor claridad poner a cada uno en el sitio que han elegido tomar en estas batallas.

Los gobernadores, me consta tanto en primera persona, son los más ajenos y temerosos del tema “seguridad”. A no ser por la “indispensable” supervisión en los paquetes de adquisición de armamento que resultan tan productivos en sus economías particulares, optan por un frío alejamiento. Incluso, como ha sucedido en tantas entidades estos años, cuando la realidad les estalla en miles de cadáveres y otros muchos más desaparecidos.

Su contabilidad es otra. Su tiempo es muy valioso. Yo tengo más de treinta y cinco años de tratar con los gobernantes de este país, de hablar con ellos, de pelearme con ellos, de trabajar para ellos ahora en el tema de seguridad, por eso necesito contarle de mi desesperanzada desesperación ante su falta de tiempo para siquiera discutir esto.

Ya no conmigo, o no solamente conmigo sino con las autoridades federales comisionadas a su entidad o con aquellos que fueron contratados para encabezar sus propias instituciones. La excepción, minoría que se cuenta con los dedos de las manos, es de aquellos que se reúnen algunos minutos al día para discutir el tema de la violencia, que están enterados, que quieren saber de la corrupción vigente en su alrededor.

Si todos los gobernadores, presidentes municipales, autoridades legislativas, líderes sociales le dedicasen una hora al día a estudiar el problema de la inseguridad, de la violencia, de la criminalidad, otro muy distinto sería nuestro país.

Los gobernantes de este sexenio, a diferencia suya, no han tenido tiempo para atender la violencia, ni han contado con la voluntad política para limpiar, profesionalizar, cambiar siquiera un poco sus policías locales. Menos todavía sus cárceles que son imperios del delito.

Y cada vez que son cuestionados públicamente, que acuden a reuniones nacionales, o que los sicarios les avientan decenas de cadáveres, de mantas, de cabezas en sus calles, salen a decir lo contrario.

Cuando me preguntan porque mi empatía hacía usted, especialmente en este ámbito, respondo que no he conocido mandatario mejor informado, más atento, más dispuesto a escuchar y a actuar que usted. Y sí, coincido con mis amigos, mayoría priísta en el poder local, en afirmar que usted es monotemático y hasta monoaural en esto de la Seguridad… para bien de la República.

Yo he constatado la inmensa desidia de los gobernantes para encontrar a los responsables de los crímenes, de los más de sesenta mil muertos que llevamos a cuestas todos los mexicanos. Y eso se ha hecho vicio compartido, costumbre suicida y perversa en todos los sectores sociales. Tanto así que hoy por hoy tenemos como personajes públicos, como famosos que asemejan artistas de cine, a deudos de estas víctimas que han optado por vivir su duelo en la búsqueda de la justicia.

Justicia que las autoridades locales no ofrecieron en su momento a todos los padres, las madres, los hijos, los hermanos de las muertas de Juárez. Porque ahí comenzó el gran deterioro del país. Y ahí, en esa frontera terrible, comenzaron también los levantones y las desapariciones forzadas de cara a la mayor indiferencia de las autoridades. Gobiernos panistas y priístas de por medio porque, usted sabe Señor Presidente, esto de la desidia frente a la muerte no tiene siglas partidistas.

Fue más cómodo, en Chihuahua y en muchas otras partes del país, en las cabañas de Los Pinos, al menos en lo inmediato, negar la realidad de estas muertes, de las miles de desapariciones que ya existían antes de llegar Felipe Calderón Hinojosa al poder presidencial.

Pero los mexicanos, muchos críticos suyos Señor, tenemos mala memoria a voluntad. Olvidamos lo que nos molesta al hacer un análisis totalitario donde la necedad, hoy lo vivimos, sustituye a la realidad.

Viví de la mano de mi entrañable José Luis Santiago Vasconcelos la desidia oficial en los centros de mando federales el sexenio pasado, lo que remitió su labor –invaluable por lo que tuvo de valor y honestidad personal- a unas cuantas detenciones de personajes importantes dentro del poder del crimen organizado. No tenía policías, recursos, apoyo oficial más que de manera muy limitada. Por algo el Ejército pagó su funeral.

Entonces no se hizo nada para limpiar la miasma de la policías locales, y apenas comenzó el esfuerzo de transformación de las policías federales. Y los muertos ahí estaban, apestando también, pero sin la notoriedad que hoy le han otorgado los medios de comunicación que tal vez a su pesar han trabajado como “voceros”, jefes de prensa, de los criminales.

No nos preguntamos quiénes son los asesinos. Y lo sabemos. No nos preguntamos por qué las policías, las autoridades locales no hacen su trabajo y detienen a esos asesinos. Y sabemos la respuesta. Las hazañas de los padres que han logrado detener, poner detrás de las rejas, a los verdugos de sus hijos destacan en este mar de corrupción oficial, precisamente por ser excepciones. Usted encontró un país donde el sistema todo de aplicación de justicia está al servicio de los poderosos, donde todos somos presuntos culpables, donde los inocentes pueden purgar condenas eternas por robarse un pan y los culpables comprar su libertad con pacas de dólares.

Pero hoy le pretenden cobrar, a usted, porque sí, el pecado mayor de señalar la corrupción, palabra tan repetida como desgastada este sexenio, de los jueces que han dejado en libertad a tantos.

¿Qué nos pasa? ¿Dónde erramos tanto el camino? Yo me lo pregunto cada día, y como envejezco tengo menos respuestas y más interrogantes.

Conservo certezas que me permiten el ejercicio de mirarse de frente al espejo cada mañana, entre ellas la certidumbre inmensa, crucial, total y completa de no querer vivir de rodillas frente a una bola de mugrosos asesinos, de facinerosos oportunistas que cuentan con protección oficial para asesinar. Porque usted y yo y muchos más sabemos que detrás de cada crimen, de cada muerte, de cada “levantón”, hay policías locales que sirven, que trabajan como protectores de los asesinos. Y eso es lo que no han querido cambiar sus jefes.

Yo, creo que muchos, cientos de miles de mexicanos, hemos hecho nuestra parte para que ellos no ganen esta guerra. Y, a diferencia del señor Epigmenio Ibarra, yo he recogido muertos para entregarlos a sus familias. Muertos que fueron a combatir a estos criminales, a intentar limpiar estas policías, a cambiar esta realidad, muertos que habitan para siempre mis sueños y mis pesadillas. Muertos a los que no les llegaron los viáticos, los chalecos antibalas, los coches blindados a tiempo por una burocracia que no entiende nada del tema de seguridad, tal vez porque no es asunto de comisiones a repartir entre compadres.

Cuando los muertos son propios, son parte de ese afán de cambiar la realidad, de hacer algo para vencer a los verdaderos enemigos, a los asesinos, a los secuestradores, cambia el enjuiciamiento. Se modifica el ángulo de visión de la verdad.

Mejor que nadie conozco la fuerza de la crítica, de la palabra escrita, de las “Cartas” contra los gobernantes. He pagado con exceso



mi cuota por acceder al privilegio de la libertad de expresión. Por eso, justamente, estoy en la convulsionada necesidad de gritar que no es así, que no hay un solo argumento que tenga peso moral (No me refiero al árbol que da moras…) suficiente para culparlo a usted de la muerte de miles de mexicanos que fueron víctimas de organizaciones criminales que surgieron bajo la protección de gobiernos y sociedades que creyeron que había impunidad en estas asociaciones, maridajes perversos, que la convivencia con ellos era posible sin pagar consecuencias.

Si así fuese, si se tratase de llevar su caso a tribunales extranjeros, y la sola mención eriza mi piel educada en escuelas públicas donde la Patria se escribía con mayúsculas y nada del extranjero podía ser otra cosa que intromisión inaceptable en la soberanía nacional, permítame ser juzgada a su lado. Nada podía enaltecer más mi convicción de que en esta guerra, que eso lo es lo que vivimos una guerra con enemigos conocidos, usted está del lado correcto y yo quiero estar siempre de ese lado, donde no tienen cabida los criminales.



ISABEL ARVIDE

domingo, 11 de diciembre de 2011

Sobre el culto guadalupano



"Ixtus: ¿Existió Juan Diego?
Schulenburg: No. Es un símbolo, no una realidad.
Ixtus: ¿Entonces cómo encaja la beatificación que de él hizo el papa?
Schulenburg: Esa beatificación es un reconocimiento de culto, no es un reconocimiento de la existencia física y real del personaje; por lo mismo, no es propiamente una beatificación".
Fragmento de la entrevista concedida en 1995 por Guillermo Schulemburg , entonces Abad de la Basílica de Guadalupe, a la revista católica Ixtus.



Este día doce se llevará a cabo una festividad más de la llamada virgen de Guadalupe, culto idólatra establecido a mediados del siglo XVI en la entonces Nueva España. Si bien la leyenda ubica las "apariciones" en el año de 1531 estando Fray Juan de Zumárraga a la cabeza de la iglesia católica, en realidad el origen del culto tuvo lugar durante la gestión del sucesor de Zumárraga, el granadino Alonso de Montúfar en 1555 quien preocupado por las numerosas peregrinaciones que se seguían efectuando al cerro de "tepeyeacac" para visitar a "tonantzin" (nuestra madre o madre de los dioses) en detrimento de las creencias católicas, hizo colocar furtivamente en la cueva de Tonantzin una pintura de la María bíblica con razgos indígenas atribuída al artista indio Marcos Cipac de Aquino. Al correrse la voz de la "aparición" de la pintura, con el tiempo y la vocación mágica de los indios se pasó a las apariciones de la propia María, leyenda que quedó formalmente asentada en el Nican Mopohua publicado en 1649. El icono religioso ha sido acompañante de sucesos importantes de la historia de México y aun dentro de la propia iglesia católica ha tenido detractores como Fray Servando Teresa de Mier en el siglo XIX y en el siglo pasado Guillermo Schulemburg.

Cabe mencionar que Fray Juan de Zumárraga, primer jefe de la iglesia católica en la Nueva España, constantemente escribía al Rey de España Carlos V para informarle de lo relevante, amén de sus memorias y diario. En ningún texto de Zumárraga se encuentra comentario alguno a suceso "sobrenatural" tan asombroso.

martes, 6 de diciembre de 2011

¿De izquierda?



Por Sergio Sarmiento

"Nuestra pobreza puede medirse por el número y suntuosidad de las fiestas populares".

Octavio Paz


¿Qué es un gobierno de izquierda? Supongo que es uno en que los gobernantes hacen cuando menos el esfuerzo por reducir la pobreza y mejorar la distribución de la riqueza. Un régimen que derrocha el dinero público en fiestas y circo, y que toma medidas para empobrecer a los más pobres, no puede ser de izquierda. Por eso estoy convencido de que el actual gobierno perredista del Distrito Federal no lo es.

Ayer la administración de Marcelo Ebrard presentó un concierto "gratuito" de la cantante estadounidense Britney Spears en el Monumento a la Revolución. Poco tiene de progresista este espectáculo, pero además el contrato firmado con la intérprete ha sido clasificado como confidencial. Algo quiere ocultar el gobierno que no desea que los contribuyentes que deben pagar los costos se enteren de las condiciones en que se contrató el espectáculo. Difícilmente es ésta una medida de un gobierno de izquierda.

La tarde y noche del sábado se inauguraron también una pista de hielo, un gigantesco árbol de Navidad (un símbolo religioso) y adornos iluminados en el Zócalo de la ciudad de México. Para el espectáculo inaugural se cerró a la circulación de vehículos en el primer cuadro del centro de la ciudad.

Ayer domingo, además del cierre por la mañana del Paseo de la Reforma para el ya habitual paseo en bicicleta, y de clausuras adicionales en Reforma y el segundo piso del Periférico para la realización de carreras deportivas, se mantuvo cerrada Reforma por la tarde para un desfile de carros alegóricos. Se colocaron además en el paseo una serie de nacimientos, expresión fundamental de la fe católica en las fiestas navideñas.

Mientras esto ocurre, el gobierno de la ciudad mantiene un proceso en los tribunales para defender su Norma 29. Esta prohíbe la instalación de supermercados o tiendas de conveniencia en las zonas más pobres de la ciudad. El argumento ostensible es el de proteger los márgenes de ganancia de los mercados públicos y mercados sobre ruedas, que ya reciben subsidios y tratos preferenciales del gobierno, como el poder instalarse en las calles (un ejemplo típico de privatización de un bien público para beneficio privado). La razón de fondo es obtener el voto y la movilización de los locatarios y beneficiarios de estas concesiones en los comicios de 2012.

La consecuencia económica natural de esta Norma 29 es la de condenar a las personas más pobres de la ciudad a pagar más por los productos que consumen o a tener que transportarse largas distancias, con el costo que esto implica, para tener acceso a productos con mejor precio o calidad. Además se impide la realización de nuevas inversiones y la creación de nuevos empleos. Los proyectos de nuevos comercios tendrán que concentrarse en las zonas más prósperas de la capital, donde ya hay abundancia de ellos, o tendrán que trasladarse al estado de México.

Un gobierno que utiliza los recursos públicos para fiestas, adornos y conciertos, y que prohíbe las inversiones productivas que puedan generar un mejor nivel de vida entre la población, no puede ser considerado de izquierda. Se trata, en el mejor de los casos, de un régimen populista, y en el peor de uno de derecha. Lo curioso es que el propio Marcelo Ebrard y sus funcionarios afirman constantemente pertenecer a un gobierno de izquierda. Lo que les interesa es el nombre, que consideran políticamente rentable, porque las políticas de izquierda en realidad brillan por su ausencia.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Teocracias irracionales e inhumanas



Según nota de Elpaís.com una mujer Afgana que fue violada por el marido de su prima fue condenada a 12 años de cárcel por el "delito" de adulterio. Por si esa imbecilidad fuera poca cosa, el presidente de Afganistán Hamid Karzai ha otorgado el perdón si la mujer accede a casarse con su agresor. Es de tal magnitud el absurdo de este caso que podría provocar risa de no ser porque se trata de un drama que cotidianamente sufren las mujeres en ese país gobernado por una teocracia fundamentalista que se rige por preceptos irracionales y profundamente misógina. Las creencias irracionales son un lastre para la inteligencia humana y un retroceso. Aun así hay quienes en nuestro país México hablan de incluir "educación religiosa" en las escuelas públicas. No pasarán.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Déjame dormir mamá




Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta..

Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche..

Hijo mío, por favor,
que México entero se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso..
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!

Fray Junípero (1713 - 1784)

Que el Papa venga después


Columna invitada publicada por "Reforma".



Por Jorge Alcocer V.

Hace unas semanas la Cámara de Diputados conoció una propuesta de punto de acuerdo para solicitar al presidente Felipe Calderón posponer la cumbre de jefes de Estado de los países de la OCDE, programada para el mes de junio en Los Cabos; el motivo de la petición era muy preciso: evitar que ese evento interfiriera con el proceso electoral. Los legisladores del PAN admitieron la propuesta.

El domingo pasado el nuncio apostólico en México confirmó la visita del papa Benedicto XVI en la primavera de 2012, confirmando lo que habían anticipado, el 10 de noviembre pasado, el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, y el alcalde panista de León, Guanajuato, Ricardo Sheffield Padilla, que afirmó que las fechas propuestas son del 23 al 25 de marzo de 2012.

Si la posposición de la cumbre de la OCDE en México fue considera prudente, con mayor razón debería hacerse lo mismo con la visita del Papa. Baste considerar que para las fechas anunciadas por el edil de León, estaremos a cuatro días del arranque de las campañas electorales federales y que todos los candidatos a presidente de la República, diputados y senadores habrán sido registrados ante el IFE.

Aun si el Pontífice fuese prudente en sus homilías y declaraciones -que no lo será- absteniéndose de fijar posiciones en temas que solo a los órganos del Estado mexicano y a la sociedad corresponde resolver, como la despenalización del aborto o el matrimonio entre personas del mismo género, por citar dos que han provocado la inadmisible intromisión de la Iglesia católica y sus jerarcas en asuntos públicos de alto impacto político, hay motivos suficientes para pedir a la Cancillería mexicana que la anunciada visita se realice después de concluido el proceso electoral de 2012, y si así se quiere, antes de que el presidente Calderón abandone para siempre la residencia oficial de Los Pinos.

Por las declaraciones del nuncio en México, y del vocero del Vaticano, no será una visita solamente pastoral, sino que se le dará rango de visita de Estado, motivo por el cual el tema no puede ni debe ser resuelto solamente con la Iglesia católica mexicana, sino que Relaciones Exteriores y Gobernación están obligadas a intervenir en la definición de la visita, incluyendo las fechas y lugares a los asistirá el jefe de Estado Vaticano.

Hay que hacer un llamado a la prudencia, pero sobre todo a respetar la letra y espíritu de nuestra Constitución en materia de la separación entre el Estado y las iglesias, del carácter laico del Estado mexicano y de la prohibición para que las iglesias y ministros del culto participen en procesos y campañas electorales, haciendo proselitismo a favor o en contra de cualquier partido o candidato.

Es previsible que, de realizarse la visita papal días antes del inicio, o ya en plena campaña electoral, veremos un tropel de candidatos, no solamente del PAN, acudiendo -con más afán proselitista que fervor auténtico- a recibir el auxilio y la bendición papal, y si pueden, a tomarse la foto con el Obispo de Roma en el cerro del Cubilete, o en la iglesia que habrá de inaugurar en Tlaquepaque, Jalisco, en honor de los "santos mártires cristeros". Estamos a tiempo de evitar ese bochornoso espectáculo.

Espero que Alejandro Poiré, recién nombrado secretario de Gobernación, habiendo sido director ejecutivo de Prerrogativas y Partidos Políticos en el IFE, y subsecretario de Asuntos Religiosos en la secretaría que ahora encabeza, habrá de blindar el proceso electoral de interferencias religiosas y hará valer la Constitución, la misma que acaba de protestar guardar y hacer guardar; sin desdoro para nadie, pero con la firmeza que cabe exigir al titular de la Política Interior de México.