
Finalmente y como ya se anticipaba la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló por nueve votos contra dos la constitucionalidad del derecho de adopción de las parejas del mismo género como ya había avalado las bodas entre ellos, y no podía ser de otra forma toda vez que nuestra Carta Magna es explícita respecto de la discriminación por entre otros, la orientación sexual. Ya las voces de la intolerancia homófoba se han alzado. Antes cuando se avalaron los matrimonios, el sr. Norberto Rivera calificó la decisión como aberrante (tal vez no le parece digno del calificativo el encubrimiento de sacerdotes pederastas durante años), y hoy le tocó al "experto" en sexualidad Juan Sandoval Íñiguez utilizar términos como "lesbianas" y "maricones" y afirmar que la homosexualidad se da por perversión. De ese nivel la reacción de los empresarios de la fe.
