miércoles, 26 de septiembre de 2012
REFORMA LABORAL
COLUMNA DEL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO PUBLICADA POR EL PERIÓDICO "REFORMA"
¿Empobrece a los trabajadores el pago por hora?
No. La iniciativa laboral del presidente Calderón simplemente permite el trabajo de tiempo parcial. Trabajar menos horas implica una remuneración proporcionalmente menor. ¿Por qué habría de querer alguien trabajar menos de un tiempo completo? Muchos, particularmente estudiantes y madres, quieren esos empleos.
¿Elimina la iniciativa las prestaciones a través de los contratos de prueba, capacitación o temporada?
No, todos los contratos obligan al pago de seguridad social y prestaciones.
¿Desecha la iniciativa la antigüedad como criterio de ascenso laboral?
La propuesta elimina el requisito de que la antigüedad sea el único criterio de ascenso en un contrato laboral. Las empresas con contratos colectivos están hoy obligadas a dar ascensos a los trabajadores con más antigüedad. La nueva ley daría la posibilidad de escoger a los mejores o a los más productivos.
¿Limita la ley el derecho de huelga?
El derecho a la huelga no, pero sí la posibilidad de prolongarla de manera indefinida. La ley considera la huelga como un instrumento de negociación y no un arma para extorsionar o destruir a una empresa. Después de 60 días en empresas de servicios públicos y 120 en las demás, la disputa sería sometida a un arbitraje obligatorio.
¿Legaliza la iniciativa la subcontratación de trabajadores?
No. La subcontratación ya es legal en México. Recurren a ella no sólo las grandes empresas sino también entidades de izquierda como el gobierno del Distrito Federal y la Asamblea Legislativa. La iniciativa regula la subcontratación y garantiza que la empresa contratante sea responsable solidaria de los compromisos asumidos por la subcontratante. La iniciativa da mayor protección a los trabajadores.
¿Limita la iniciativa los salarios caídos?
Cuando hay un conflicto laboral, la ley limita a un año los salarios caídos. La actual situación promueve la prolongación indefinida de los litigios laborales y genera pasivos que con frecuencia destruyen a las empresas pequeñas.
¿Promueve la ley la democracia sindical?
Da un paso adelante al obligar a los sindicatos a tener elecciones internas por sufragio libre y secreto.
¿Impulsa la rendición de cuentas?
Hace obligatorio que los sindicatos rindan cuentas a los trabajadores, cuando menos de las cuotas que se les descuentan. También obliga a los sindicatos con más de 150 trabajadores a tener una contabilidad auditada. No obliga, sin embargo, ni a la transparencia en el manejo de otros recursos ni a que su contabilidad sea pública, ni siquiera para los sindicatos de entidades públicas.
¿Llevará la nueva ley a un auge en la creación de empleos formales?
Es poco probable. La legislación mexicana sigue castigando la inversión y la formalidad, por ejemplo, a través de los altos costos de la seguridad social. La iniciativa laboral, sin embargo, es un paso adelante.
¿Qué es la cláusula de exclusión?
La que obliga a una empresa a despedir a un trabajador sin indemnización porque éste es desplazado del sindicato. La iniciativa haría ilegales estas cláusulas de exclusión de los contratos laborales.
¿Cuáles son los principales problemas u omisiones de la iniciativa?
La propuesta no elimina el apartado B del artículo 123 por lo que sigue habiendo mexicanos de primera y de segunda. No da libertad a los trabajadores para abstenerse de ingresar a un sindicato. No prohíbe la discriminación laboral como la que vemos en anuncios de empleo en que se descarta a solicitantes mayores de 40 años.
· AUTONOMÍA
Dice Manlio Fabio Beltrones que al purgar la reforma laboral de disposiciones sobre la democracia interna y la rendición de cuentas de los sindicatos se está preservando la autonomía sindical. Más bien se garantiza que los líderes puedan seguir eternizándose en el poder y apropiándose del dinero de los trabajadores.
Twitter: @sergiosarmient4
martes, 18 de septiembre de 2012
Norma 29 Populismo de Ebrard
Norma a juicio
Por Sergio Sarmiento
"Sin un conocimiento de cómo funciona la economía las buenas intenciones pueden llevar a consecuencias desastrosas".
Thomas Sowell
Ayer comenzó la discusión en el pleno de la Suprema Corte de Justicia sobre la Norma 29 del Distrito Federal publicada el 20 de mayo de 2011. El dictamen, a cargo del ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, propone rechazar la norma, pero no por la razón de fondo argumentada por la Procuraduría General de la República, de que inhibe la competencia económica, sino por la formalidad de que no se involucró a los gobiernos delegacionales en la emisión del decreto.
La disposición del gobierno de Marcelo Ebrard está abiertamente dirigida a proteger a un grupo de agentes económicos, los locatarios de los mercados públicos, quienes tienen un gran poder político y capacidad de llevar a votantes a las urnas, a costa de los consumidores. La medida está diseñada para afectar más a los más pobres debido a que busca limitar los supermercados y tiendas de convivencia precisamente en las zonas de mayor marginación de la ciudad de México.
Las zonas de clase media y alta de la capital cuentan ya con un amplio abanico de supermercados que compiten entre sí. La norma 29 les permitiría a sus habitantes seguir gozando de esta comodidad o de acudir a los mercados públicos, que son también abundantes en esos lugares. Los pobres, sin embargo, no tendrían la libertad de escoger entre estas opciones.
Hay dos formas de combatir la pobreza. Una es elevar los ingresos de los pobres. La otra es bajar los precios de los productos que éstos consumen. La Norma 29 cierra esta última puerta para los pobres del Distrito Federal al restringir la competencia en las zonas en las que viven.
Luis Rubio y Luis de la Calle han señalado en el libro Clasemediero que México se ha convertido en un país de clase media a pesar del estancamiento económico de las últimas décadas debido precisamente al llamado "efecto Wal Mart". La reducción de precios y multiplicación de productos generada por la penetración de los supermercados ha ayudado a dar un mejor nivel de vida, y aspiraciones de progreso, a millones con ingresos bajos.
El gobierno federal ha utilizado la cada vez más amplia red de supermercados en el país para moderar alzas de precios en momentos difíciles. Lo hizo en 2008, cuando se registraron alzas importantes en el precio de la tortilla, o en este 2012, cuando el problema fue el alza en el precio del huevo. Al prohibir el establecimiento de supermercados en las zonas más marginadas de la ciudad de México, se impide que los pobres se favorezcan del efecto moderador de estos establecimientos. De hecho, por la gran competencia que tienen entre ellos y por sus muy pequeños márgenes de rentabilidad, los supermercados han sido estabilizadores cruciales de los precios en México en los últimos años y no sólo en momentos de alzas coyunturales.
La Norma 29 es una de esas típicas disposiciones populistas que buscan quedar bien con ciertos grupos de poder pero que lastiman a las mayorías. Son medidas que se promueven con el argumento de que favorecen a los pobres pero que los lastiman fundamentalmente a ellos.
La Corte no puede, por supuesto, juzgar los efectos económicos de una mala política pública. Su función es hacer que se cumpla la ley. Pero sí puede aplicar el artículo 28 de la Constitución que prohíbe los monopolios.
Por lo pronto ya ayer decidió que la norma es una ley y no un acto administrativo y por lo tanto puede ser evaluada por los ministros. Ahora la Corte debería rechazar la Norma 29 porque es una medida que limita la competencia y viola el artículo 28 de la Constitución. Poco importa que no se haya cumplido la formalidad de recabar las autorizaciones de los jefes delegacionales.
martes, 11 de septiembre de 2012
Por una nueva izquierda
Por Federico Reyes Heroles
A la memoria de Ernesto de la Peña, por la bonhomía de su erudición.
Si no fuera un asunto serio podría uno reírse. Un legislador del PRD, Martí Batres, lanzó una iniciativa de ley que criminaliza las encuestas. Leyó usted bien. Aquel que difunda encuestas de intención de voto antes de las elecciones debería ir a la cárcel. Esos son los demócratas de nuestra izquierda. Convencido, como su líder AMLO, de que el 70% de los electores somos estúpidos, masoquistas o manipulables, el legislador cree que los mexicanos no somos aptos para recibir información de lo que piensan los otros mexicanos. En la mejor tradición estalinista propone censurar, para que la información sea restringida y administrada por el soviet supremo. Igual que en Cuba o Corea del Norte. Vuelta atrás en la historia de por lo menos 50 años.
Comprender que las encuestas y la democracia van de la mano está fuera de su alcance. Dónde están las de Cuba, por poner un ejemplo. El hecho de que las sociedades que viven en libertad estén fincadas en el libre flujo de información sin limitaciones estatales resulta anatema para el legislador. Por lo visto está fuera de sus horizontes intelectuales y culturales imaginarse cómo operan las sociedades en libertad. Valdría la pena que el Legislativo le pague a este legislador los trámites de su pasaporte y lo envíe a darse una vuelta por el mundo. Quizá así se percataría de que piensa como en el paleolítico primero.
Lo grave del asunto es que este dinosaurio retrata de cuerpo entero el porqué profundo de la crisis de la izquierda en México. En un país con una enorme injusticia social, en un país donde las leyes fiscales no modifican la desigualdad, en un país donde las diferencias siguen siendo abismales, en un país necesitado de propuestas justicieras modernas y no ideológicas y con olor a naftalina, la izquierda se sigue dando contra la pared. Lo primero sería leer la realidad. Setenta por ciento de los electores votó por otras opciones. En pocas palabras votó contra las alianzas de la izquierda. El 70% prefirió al desgastado PAN o al PRI de mala fama histórica que a la izquierda. Los masoquistas, para recordar la expresión de AMLO, fuimos muchos. ¿Por qué?
La respuesta es triste. Desde la ruptura en el PRI de Cuauhtémoc Cárdenas hace un cuarto de siglo, la izquierda ha sido incapaz de construir una alternativa discursiva sólida y moderna. Dos grandes líderes y caciques le dieron vida, votos y dinero a la izquierda: Cárdenas y AMLO. Especialista en destruir instituciones y no en crearlas, esa izquierda apostó al mismo juego: apostar al gran líder que los lleve a Los Pinos. A diferencia del PAN que apostó primero a la periferia y desde allí llegó al centro, la izquierda decidió caminar a la inversa. Con toda la tela de injusticia social que está frente a los ojos de cualquier mexicano, hoy la izquierda no convence más que al 30% del electorado. Pero hay más.
El dinosaurio priista logró reinventarse y venderse muy bien: pasó de ser, hace una década, el partido con la peor reputación a ser hoy el que ostenta la mejor. Cuando algunos se preguntan cómo es posible el retorno del PRI, parte de la explicación radica en el desastre de la izquierda. Su caciquismo institucionalizado compite codo a codo con el viejo priismo. Por si fuera poco los jóvenes no votaron por la izquierda. Será acaso que son menos inquietos que hace medio siglo, o quizá la contrahecha oferta de la izquierda entre lo institucional y lo subversivo -contrario a las instituciones- no los convenció.
La ambigüedad de los líderes perredistas trae factura. Por fin, ¿fueron elecciones limpias o no lo fueron? Lo que no se vale es cobrar del presupuesto durante años y salir a escupirle al proceso electoral por la evidente razón de haber perdido. Claro ahora su democracia exige desaparecer a las encuestas. Si hubo ilegalidades, por qué no las denunciaron a tiempo. ¿No han comprendido que esa sociedad injusta opera en una economía abierta que espera modernidad en la vida política? Las generaciones post-TLC son hoy mayoría. La sociedad abierta en lo económico y lo político por fortuna se ha instalado en la mente de millones de mexicanos. México es hoy otro y la izquierda ignorante y autoritaria no lo ha entendido.
Aplaudo que la ruptura entre AMLO y el PRD esté en puerta. Muchos mexicanos apoyarían -apoyaríamos dijo el otro- a una nueva izquierda moderna, abierta, más informada o menos ignorante, que no se ufane de no tener pasaporte y no conocer Nueva York, que sea capaz de entender el Índice de Gini que mide la desigualdad y de aceptar cuáles son las medidas que se tienen que adoptar para disminuir la pobreza y generar una sociedad más justa.
Ni el perseguidor de las encuestas ni AMLO caben en ese nuevo mundo al que pertenece México por propio derecho. Sus locuras e imaginerías le han causado un enorme daño a la izquierda y al país. Bienvenida la ruptura, ojalá dé nueva vida a los verdaderos progresistas.
sábado, 4 de agosto de 2012
La intolerancia del"rayito exterminador"
COLUMNA INVITADA
Intolerancia
Por Jaime Sánchez Susarrey
Sicilia no exageró cuando afirmó que en los entornos de López había corrientes con espíritu fascista. Su dicho no era fruto de la observación. Lo aseveró porque había padecido su intolerancia
El Movimiento Progresista no presentó ninguna información jurídicamente relevante en su impugnación de la elección presidencial. Todo se reduce a dichos en la prensa o presunciones.
Respecto de la cadena Soriana, el alegato se centra en las casi 3 mil tarjetas con el logo de la CTM, que habrían sido utilizadas para comprar el voto. Nada más.
Pero la debilidad de la argumentación es evidente. Tres mil tarjetas versus 50 millones de sufragios y más de 3 millones de votos de diferencia a favor de Peña Nieto vuelven ridículo el alegato.
Y por si fuera poco, la respuesta de los directivos de Soriana fue tajante. Las tarjetas con el logo Soriana/CTM datan de 2010, cuando se firmó un convenio con la central obrera para premiar la fidelidad de los consumidores sin que se pueda depositar en ellas efectivo.
Pese al desmentido de la cadena, y pese al hecho que el Movimiento Progresista no ha presentado pruebas sustantivas para confirmar la colusión en la compra de votos, las tiendas y los trabajadores de Soriana han sido objeto de presión y manifestaciones.
La última y más violenta ocurrió el lunes 30 de agosto. La sucursal ubicada al oriente de Monterrey fue atacada a las 6:40 horas con dos bombas molotov. El atentado no encaja, por lo rudimentario de los artefactos, en la violencia asociada al crimen organizado.
No extraña, por lo tanto, que los directivos de Soriana hayan publicado un desplegado claro y directo: "Señalamos en forma particular a los señores Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Monreal y Jesús Zambrano como responsables de todos los daños físicos y materiales que tanto nuestro personal como nuestras instalaciones pudieran sufrir en las manifestaciones que promueven e incitan...".
La respuesta del PRD fue inmediata. No sólo se deslindó de cualquier responsabilidad, sino que además se proclamó víctima de una provocación. Los enemigos de López habrían perpetrado el atentado para desprestigiar al Movimiento e identificarlo con la violencia.
Pero quien, como siempre y como debe ser, se llevó las palmas fue el rayito exterminador: "Los dueños del PRI -escribió en Twitter- pensaron que podían comprar la Presidencia y ahora su dinero ilícito los está desnudando. No me culpen a mí. Serénense".
Así que a buen entendedor pocas palabras: Soriana no es inocente. Las manifestaciones y los atentados en su contra no son responsabilidad de López, sino de los directivos que se coludieron con los priistas. Serénense y aguanten vara porque el pueblo indignado tiene motivos de sobra.
Dicho de otro modo, López no se deslinda ni se dice víctima de una provocación. No, de ninguna manera. Recular no es lo suyo. Eso está bien para los serviles, como Jesús Zambrano. Su "razonamiento", por el contrario, explica lo que está ocurriendo. Pero más importante, justifica y da su aval para nuevos atentados y manifestaciones.
Toda la historia de las tarjetas de Soriana es parte de un montaje. Primero fueron los anaqueles vacíos de una tienda en Iztapalapa el 2 de julio, donde por pura casualidad se encontraba un fotógrafo de La Jornada. Se dijo entonces que esa turba de consumidores estaba integrada por los que habían vendido su voto.
Luego se produjo la clausura de ésa y otra tienda en la misma delegación. Se alegaron faltas en el cumplimiento del reglamento, pero fue claro que se trataba de un acto de intimidación de una delegación cien por ciento amlista.
Después, el 8 de julio, decenas de personas entraron a una sucursal en Gabriel Mancera, Ciudad de México, para protestar por el presunto apoyo de la cadena a la campaña de Peña Nieto. Según los directivos de Soriana, del 1o. de julio a la fecha se han registrado 180 incidentes -entre manifestaciones y ataques- en sus tiendas.
Todos estos hechos se inscriben en una secuencia de larga data. Las intimidaciones, vía redes sociales, contra aquellos que osaron criticar a López fueron una constante antes y después de la jornada electoral.
Pero el lenguaje soez y estúpido en Twitter dio un salto cuando Loret de Mola fue increpado a la salida de Televisa el día de la entrevista de López Obrador en Tercer Grado. Y dio otro paso adelante cuando una pequeña turba insultó y escupió a Carlos Marín.
Como parte del mismo programa, durante el recuento de votos, los trabajadores del IFE, como los de Soriana, fueron agredidos por jóvenes que se decían del #YoSoy132.
Y para que se entendiera que no se andaban por las ramas, golpearon y zarandearon el auto donde iba el presidente del IFE. Como antes habían hecho con la camioneta que transportaba a Peña Nieto en plena campaña electoral.
Quien minimice estos hechos y los considere parte del anecdotario se equivoca. López, Monreal y Zambrano tienen una responsabilidad real. Sus denuncias y sus consignas, sin prueba ni sustento, han sido acatadas como verdades absolutas y son parte de una cruzada.
Javier Sicilia no exageró cuando afirmó que en los entornos de López había corrientes con espíritu fascista. Su dicho, como él mismo explicó, no era fruto de la observación. Lo aseveró porque había padecido su intolerancia y hostigamiento.
Eso fue lo mismo que Cuauhtémoc Cárdenas escribió hace seis años en respuesta a Elena Poniatowska: "me preocupa profundamente la intolerancia y satanización, la actitud dogmática que priva en el entorno de Andrés Manuel para quienes no aceptamos incondicionalmente sus propuestas y cuestionamos sus puntos de vista..."
Por desgracia, pero como era previsible, a seis años de distancia la intolerancia y satanización, lejos de haber menguado, tienen ya un perfil violento y cuentan con la bendición del rayito exterminador.
San Andrés, ten piedad de Soriana y de nosotros también.
Intolerancia
Por Jaime Sánchez Susarrey
Sicilia no exageró cuando afirmó que en los entornos de López había corrientes con espíritu fascista. Su dicho no era fruto de la observación. Lo aseveró porque había padecido su intolerancia
El Movimiento Progresista no presentó ninguna información jurídicamente relevante en su impugnación de la elección presidencial. Todo se reduce a dichos en la prensa o presunciones.
Respecto de la cadena Soriana, el alegato se centra en las casi 3 mil tarjetas con el logo de la CTM, que habrían sido utilizadas para comprar el voto. Nada más.
Pero la debilidad de la argumentación es evidente. Tres mil tarjetas versus 50 millones de sufragios y más de 3 millones de votos de diferencia a favor de Peña Nieto vuelven ridículo el alegato.
Y por si fuera poco, la respuesta de los directivos de Soriana fue tajante. Las tarjetas con el logo Soriana/CTM datan de 2010, cuando se firmó un convenio con la central obrera para premiar la fidelidad de los consumidores sin que se pueda depositar en ellas efectivo.
Pese al desmentido de la cadena, y pese al hecho que el Movimiento Progresista no ha presentado pruebas sustantivas para confirmar la colusión en la compra de votos, las tiendas y los trabajadores de Soriana han sido objeto de presión y manifestaciones.
La última y más violenta ocurrió el lunes 30 de agosto. La sucursal ubicada al oriente de Monterrey fue atacada a las 6:40 horas con dos bombas molotov. El atentado no encaja, por lo rudimentario de los artefactos, en la violencia asociada al crimen organizado.
No extraña, por lo tanto, que los directivos de Soriana hayan publicado un desplegado claro y directo: "Señalamos en forma particular a los señores Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Monreal y Jesús Zambrano como responsables de todos los daños físicos y materiales que tanto nuestro personal como nuestras instalaciones pudieran sufrir en las manifestaciones que promueven e incitan...".
La respuesta del PRD fue inmediata. No sólo se deslindó de cualquier responsabilidad, sino que además se proclamó víctima de una provocación. Los enemigos de López habrían perpetrado el atentado para desprestigiar al Movimiento e identificarlo con la violencia.
Pero quien, como siempre y como debe ser, se llevó las palmas fue el rayito exterminador: "Los dueños del PRI -escribió en Twitter- pensaron que podían comprar la Presidencia y ahora su dinero ilícito los está desnudando. No me culpen a mí. Serénense".
Así que a buen entendedor pocas palabras: Soriana no es inocente. Las manifestaciones y los atentados en su contra no son responsabilidad de López, sino de los directivos que se coludieron con los priistas. Serénense y aguanten vara porque el pueblo indignado tiene motivos de sobra.
Dicho de otro modo, López no se deslinda ni se dice víctima de una provocación. No, de ninguna manera. Recular no es lo suyo. Eso está bien para los serviles, como Jesús Zambrano. Su "razonamiento", por el contrario, explica lo que está ocurriendo. Pero más importante, justifica y da su aval para nuevos atentados y manifestaciones.
Toda la historia de las tarjetas de Soriana es parte de un montaje. Primero fueron los anaqueles vacíos de una tienda en Iztapalapa el 2 de julio, donde por pura casualidad se encontraba un fotógrafo de La Jornada. Se dijo entonces que esa turba de consumidores estaba integrada por los que habían vendido su voto.
Luego se produjo la clausura de ésa y otra tienda en la misma delegación. Se alegaron faltas en el cumplimiento del reglamento, pero fue claro que se trataba de un acto de intimidación de una delegación cien por ciento amlista.
Después, el 8 de julio, decenas de personas entraron a una sucursal en Gabriel Mancera, Ciudad de México, para protestar por el presunto apoyo de la cadena a la campaña de Peña Nieto. Según los directivos de Soriana, del 1o. de julio a la fecha se han registrado 180 incidentes -entre manifestaciones y ataques- en sus tiendas.
Todos estos hechos se inscriben en una secuencia de larga data. Las intimidaciones, vía redes sociales, contra aquellos que osaron criticar a López fueron una constante antes y después de la jornada electoral.
Pero el lenguaje soez y estúpido en Twitter dio un salto cuando Loret de Mola fue increpado a la salida de Televisa el día de la entrevista de López Obrador en Tercer Grado. Y dio otro paso adelante cuando una pequeña turba insultó y escupió a Carlos Marín.
Como parte del mismo programa, durante el recuento de votos, los trabajadores del IFE, como los de Soriana, fueron agredidos por jóvenes que se decían del #YoSoy132.
Y para que se entendiera que no se andaban por las ramas, golpearon y zarandearon el auto donde iba el presidente del IFE. Como antes habían hecho con la camioneta que transportaba a Peña Nieto en plena campaña electoral.
Quien minimice estos hechos y los considere parte del anecdotario se equivoca. López, Monreal y Zambrano tienen una responsabilidad real. Sus denuncias y sus consignas, sin prueba ni sustento, han sido acatadas como verdades absolutas y son parte de una cruzada.
Javier Sicilia no exageró cuando afirmó que en los entornos de López había corrientes con espíritu fascista. Su dicho, como él mismo explicó, no era fruto de la observación. Lo aseveró porque había padecido su intolerancia y hostigamiento.
Eso fue lo mismo que Cuauhtémoc Cárdenas escribió hace seis años en respuesta a Elena Poniatowska: "me preocupa profundamente la intolerancia y satanización, la actitud dogmática que priva en el entorno de Andrés Manuel para quienes no aceptamos incondicionalmente sus propuestas y cuestionamos sus puntos de vista..."
Por desgracia, pero como era previsible, a seis años de distancia la intolerancia y satanización, lejos de haber menguado, tienen ya un perfil violento y cuentan con la bendición del rayito exterminador.
San Andrés, ten piedad de Soriana y de nosotros también.
viernes, 11 de mayo de 2012
Homosexualidad, matrimonio y homofobia
Columna de Armando Fuentes "Catón" publicada hoy por el periódico Reforma
Obama adelante
Por Catón
Jamás me he avergonzado de mi heterosexualidad. Ni siquiera ahora que tan de moda está ser gay me meto al clóset para ocultar mi condición de varón heterosexual. No por jactancia, sino por gratitud, declaro, firmo y sello que he disfrutado siempre, y gozo todavía -¡bendito sea el Señor!-, los infinitos goces que derivan de "esa suave pasta" que, decía don Juan Valera, es la mujer. También afirmo sin ningún reparo que si Dios, en su sabiduría omnisciente, me hubiera hecho ser homosexual, igualmente habría gozado mi homosexualidad, procurando siempre, como he procurado en mi condición de "straight", no hacerme daño ni causarlo a otros. Yo simpatizo mucho con los homosexuales. De hecho, algunos de mis mejores amigos no son homosexuales. A veces alguien me reclama mi simpatía por los gays. El otro día un hombre joven se me acercó al final de una conferencia y me espetó: "Oiga: ¿por qué defiende usted tanto a los maricones?" Atiné a responder: "Para que ya no haya quien les llame 'maricones'". Quizá, lo reconozco, la actitud que guardo en relación con los homosexuales sea expresión de un remordimiento. Tendría yo 8 o 9 años, y junto con un amiguito le grité en la calle: "¡Joto!" a Robertito Guajardo, el homosexual más conspicuo y notorio de Saltillo, mi ciudad. Él se volvió, enojado, y fue hacia nosotros. Corrimos llenos de susto, y Robertito hizo por perseguirnos. Lo detuvo una buena señora que desde la puerta de su casa había visto aquello. "Déjelos, Robertito -le pidió-. Son niños". Respondió él, ahora con voz doliente: "¿Por qué me gritan cosas, doña Fina? ¡Así me hizo Dios!" Tenía razón: así lo hizo Dios. Y sin embargo aun en nuestros días los hombres que dicen ser de Dios tratan como seres anormales a los gays, les niegan el derecho a vivir su homosexualidad, y califican su amor de abominación y de pecado contra el Espíritu. Apenas en abril pasado un jerarca español, Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares, dijo en su homilía del Viernes Santo hablando de los homosexuales: "Piensan desde niños que tienen atracción hacia personas de su mismo sexo... Os aseguro que encuentran el infierno". Por sus palabras, apartadas lo mismo de la caridad cristiana que de la legalidad, el dignatario está siendo objeto de una investigación judicial. Si hoy viviera Robertito Guajardo, yo le pediría de todo corazón que me perdonara, pues aquel grito con que lo ofendí, pese a ser acción de niño, lo llevo todavía en mi conciencia como una culpa que me apena. Digo todo esto porque he aquí que Barack Obama, quien está en plena campaña para buscar su reelección, declaró a una importante cadena televisiva su apoyo a las uniones legales entre homosexuales. "Las parejas del mismo sexo deberían poder casarse", manifestó sin reticencias. Añadió que después de varios años de reflexión evolucionó en sus ideas sobre el caso, y llegó a la conclusión de que en ese tema "hay que ir hacia adelante". Arriesga mucho el Presidente norteamericano al decir eso. Su actitud es valerosa, y merece reconocimiento. Con su postura, Obama da nuevo impulso a la causa de los derechos civiles en su país, y ayuda a fortalecer la lucha contra la hostilidad y discriminación que sufren todavía las personas de preferencias sexuales diferentes.
viernes, 13 de abril de 2012
En defensa de la Fiesta
Columna de Sergio Sarmiento publicada por el periódico Reforma
"De ser toro, preferiría morir en el ruedo y no en el matadero".
Catón (Armando Fuentes Aguirre)
Si la propuesta fuera de carácter general, y buscara impedir la tortura o la muerte indebida de cualquier animal, no habría nada que objetar. Pero no es así. La iniciativa aprobada en comisiones por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, que está en espera de un espacio en el pleno, no pretende proteger a los animales del sufrimiento sino prohibir una fiesta popular y tradición cultural que es muy importante para cientos de miles, quizá millones de personas.
Primero quiero hacer una aclaración de interés o, en este caso, de no interés: no me gustan las corridas de toros. No es que no aprecie el arte taurino sino que me perturban la sangre y la violencia. A pesar de provenir de una familia andaluza con gusto por la fiesta brava, coincido con el escritor Francois Mauriac quien, tras haber sido aficionado a las corridas, no pudo ya asistir a ellas después de la Segunda Guerra Mundial por el recuerdo de los horrores que había vivido.
El que no me gusten las corridas, sin embargo, no me da derecho a buscar la prohibición de un festejo cultural. Y la iniciativa que están considerando los diputados capitalinos sólo busca eso. No se preocupa por el bienestar de los toros o de otros animales, sino simplemente por prohibir una fiesta que a algunos diputados no les agrada.
Es verdad que el toro muere en la fiesta brava, pero lo hace en condiciones menos lastimosas que muchos animales sacrificados para el consumo de los humanos y por los que los diputados no se han preocupado. En una corrida el astado muere en combate y con el organismo lleno de adrenalina. Como bien lo puede atestiguar cualquier persona involucrada alguna vez en una pelea, durante ésta la adrenalina reduce el dolor de una manera drástica. Ésta es la manera en que la naturaleza impulsa al cuerpo a pelear para asegurar su supervivencia. Hasta donde sabemos el toro bravo muere en el ruedo con menos dolor que la res en el matadero.
El toro de lidia vive usualmente en condiciones de gran mimo. Crece en campos abiertos y no en espacios confinados, como tantos de los actuales animales de granja. Recibe la mejor de las alimentaciones y goza de los placeres sexuales sin límite. El propósito mismo de su cría es mantenerlo en circunstancias que se acerquen tanto como sea posible a las que habría tenido en la vida silvestre. Sólo así puede tener el toro la bravura que caracterizaba a sus antepasados salvajes. Compare usted la existencia de este toro con la del buey, que no es otra cosa que un toro castrado utilizado para el engorde o para el trabajo en el campo.
El toro de lidia ha sido seleccionado y criado para combatir. Es el descendiente más directo del uro europeo, el Bos taurus primigenius. Se distingue marcadamente del Bos taurus modificado por el ser humano para darle más carne y mansedumbre. La prohibición de las corridas tendría como una de sus principales consecuencias la desaparición de este toro bravo, legado de tiempos primitivos en que los uros vivían en libertad.
La prohibición de las corridas tendría también un costo importante para una industria de la que viven ganaderos, trabajadores del campo, fabricantes de trajes de luces, toreros, banderilleros y personal de la plaza, entre otros. Muchos empleos se perderían. No los de los diputados, pero sí de gente sin poder y sin influencia política.
Quizá llegue un momento en que las corridas de toros desaparezcan porque la educación haga que la gente no sienta ya el gusto de la fiesta. Si ésta es una decisión libre, habrá que respetarla. Pero la prohibición es señal del ánimo autoritario de un grupo de políticos que, al parecer, se identifican más con el buey castrado que con el toro bravío.
"De ser toro, preferiría morir en el ruedo y no en el matadero".
Catón (Armando Fuentes Aguirre)
Si la propuesta fuera de carácter general, y buscara impedir la tortura o la muerte indebida de cualquier animal, no habría nada que objetar. Pero no es así. La iniciativa aprobada en comisiones por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, que está en espera de un espacio en el pleno, no pretende proteger a los animales del sufrimiento sino prohibir una fiesta popular y tradición cultural que es muy importante para cientos de miles, quizá millones de personas.
Primero quiero hacer una aclaración de interés o, en este caso, de no interés: no me gustan las corridas de toros. No es que no aprecie el arte taurino sino que me perturban la sangre y la violencia. A pesar de provenir de una familia andaluza con gusto por la fiesta brava, coincido con el escritor Francois Mauriac quien, tras haber sido aficionado a las corridas, no pudo ya asistir a ellas después de la Segunda Guerra Mundial por el recuerdo de los horrores que había vivido.
El que no me gusten las corridas, sin embargo, no me da derecho a buscar la prohibición de un festejo cultural. Y la iniciativa que están considerando los diputados capitalinos sólo busca eso. No se preocupa por el bienestar de los toros o de otros animales, sino simplemente por prohibir una fiesta que a algunos diputados no les agrada.
Es verdad que el toro muere en la fiesta brava, pero lo hace en condiciones menos lastimosas que muchos animales sacrificados para el consumo de los humanos y por los que los diputados no se han preocupado. En una corrida el astado muere en combate y con el organismo lleno de adrenalina. Como bien lo puede atestiguar cualquier persona involucrada alguna vez en una pelea, durante ésta la adrenalina reduce el dolor de una manera drástica. Ésta es la manera en que la naturaleza impulsa al cuerpo a pelear para asegurar su supervivencia. Hasta donde sabemos el toro bravo muere en el ruedo con menos dolor que la res en el matadero.
El toro de lidia vive usualmente en condiciones de gran mimo. Crece en campos abiertos y no en espacios confinados, como tantos de los actuales animales de granja. Recibe la mejor de las alimentaciones y goza de los placeres sexuales sin límite. El propósito mismo de su cría es mantenerlo en circunstancias que se acerquen tanto como sea posible a las que habría tenido en la vida silvestre. Sólo así puede tener el toro la bravura que caracterizaba a sus antepasados salvajes. Compare usted la existencia de este toro con la del buey, que no es otra cosa que un toro castrado utilizado para el engorde o para el trabajo en el campo.
El toro de lidia ha sido seleccionado y criado para combatir. Es el descendiente más directo del uro europeo, el Bos taurus primigenius. Se distingue marcadamente del Bos taurus modificado por el ser humano para darle más carne y mansedumbre. La prohibición de las corridas tendría como una de sus principales consecuencias la desaparición de este toro bravo, legado de tiempos primitivos en que los uros vivían en libertad.
La prohibición de las corridas tendría también un costo importante para una industria de la que viven ganaderos, trabajadores del campo, fabricantes de trajes de luces, toreros, banderilleros y personal de la plaza, entre otros. Muchos empleos se perderían. No los de los diputados, pero sí de gente sin poder y sin influencia política.
Quizá llegue un momento en que las corridas de toros desaparezcan porque la educación haga que la gente no sienta ya el gusto de la fiesta. Si ésta es una decisión libre, habrá que respetarla. Pero la prohibición es señal del ánimo autoritario de un grupo de políticos que, al parecer, se identifican más con el buey castrado que con el toro bravío.
miércoles, 11 de abril de 2012
El animal sirve al hombre...
Columna del escritor y periodista Armando Fuentes Aguirre "Catón" publicada hoy por el periódico "Reforma"
Empecemos por el principio. Conforme al mandato bíblico, o por el distinto grado de su evolución, el animal sirve al hombre, y no el hombre al animal. Así son las cosas; así ha sucedido desde los albores de la humanidad, cuando el hombre domesticó algunos animales y los usó para su servicio. Nos servimos de esas criaturas según su naturaleza: el perro cuida nuestros rebaños, o nos guía si somos invidentes, o custodia nuestra casa, o tira de nuestros trineos. El caballo nos lleva a cuestas y carga nuestros fardos. La oveja nos da su lana; la vaca su leche; sus huevos la gallina, etcétera. Comemos la carne de los animales, nos valemos de su piel o de su pelo; aprovechamos otras partes de su cuerpo. Pues bien, la naturaleza del toro de lidia es embestir. Nadie lo enseña; lo hace por instinto. El becerro de unas cuantas semanas de nacido ya da topes al que se le acerca. Por eso los hombres han usado su acometida en ritos milenarios. La fiesta de toros es uno de esos ritos. Podrá decirse que es cruel, pero ahí están su misterio, su arte y su belleza. Y ahí está el toro de lidia, hermosa especie animal que con la prohibición de la fiesta entraría en vías de extinción, pues es criatura para el ruedo, no para el rastro; originalmente su destino es luchar, no ser destazado como otros animales menos fieros. Yo de mí sé decir que, de ser toro, preferiría morir en el ruedo, y no en el matadero, que en última instancia reviste la misma crueldad; díganlo si no los vegetarianos absolutos, únicos que tienen derecho a reclamar la muerte de los animales que nos comemos y el uso de los productos que nos dan. En las corridas el toro tiene una oportunidad de salvarse -el indulto- contra ninguna que tiene el que va al rastro. Lo más irónico de esta campaña contra la fiesta brava es que esa campaña la promueven algunos que han propuesto la pena de muerte para el hombre, y ahora dicen combatir esa fiesta para salvar la vida de los toros. ¿Podrá encontrarse una mayor inconsecuencia? Igual que sucedió en Cataluña y en otras partes, lo que está sucediendo en México no es cosa de humanidad o ecología: es cosa de política.
Empecemos por el principio. Conforme al mandato bíblico, o por el distinto grado de su evolución, el animal sirve al hombre, y no el hombre al animal. Así son las cosas; así ha sucedido desde los albores de la humanidad, cuando el hombre domesticó algunos animales y los usó para su servicio. Nos servimos de esas criaturas según su naturaleza: el perro cuida nuestros rebaños, o nos guía si somos invidentes, o custodia nuestra casa, o tira de nuestros trineos. El caballo nos lleva a cuestas y carga nuestros fardos. La oveja nos da su lana; la vaca su leche; sus huevos la gallina, etcétera. Comemos la carne de los animales, nos valemos de su piel o de su pelo; aprovechamos otras partes de su cuerpo. Pues bien, la naturaleza del toro de lidia es embestir. Nadie lo enseña; lo hace por instinto. El becerro de unas cuantas semanas de nacido ya da topes al que se le acerca. Por eso los hombres han usado su acometida en ritos milenarios. La fiesta de toros es uno de esos ritos. Podrá decirse que es cruel, pero ahí están su misterio, su arte y su belleza. Y ahí está el toro de lidia, hermosa especie animal que con la prohibición de la fiesta entraría en vías de extinción, pues es criatura para el ruedo, no para el rastro; originalmente su destino es luchar, no ser destazado como otros animales menos fieros. Yo de mí sé decir que, de ser toro, preferiría morir en el ruedo, y no en el matadero, que en última instancia reviste la misma crueldad; díganlo si no los vegetarianos absolutos, únicos que tienen derecho a reclamar la muerte de los animales que nos comemos y el uso de los productos que nos dan. En las corridas el toro tiene una oportunidad de salvarse -el indulto- contra ninguna que tiene el que va al rastro. Lo más irónico de esta campaña contra la fiesta brava es que esa campaña la promueven algunos que han propuesto la pena de muerte para el hombre, y ahora dicen combatir esa fiesta para salvar la vida de los toros. ¿Podrá encontrarse una mayor inconsecuencia? Igual que sucedió en Cataluña y en otras partes, lo que está sucediendo en México no es cosa de humanidad o ecología: es cosa de política.
martes, 10 de abril de 2012
Bienvenido el cambio
Los organizadores del certamen de belleza Miss Universo acaban de anunciar que abren sus puertas a participar a mujeres transgénero en una importante decisión de apertura y no discriminación. Esto fue posible gracias a la intervención de diversas agrupaciones y al activismo de Jenna Talackova, mujer transexual que naciendo varón se operó y obtuvo la identidad femenina y que será en este 2012 la primera participante transgénero en la historia del certamen. A partir de 2013 esta posibilidad se abre a los noventa países que año con año participan. Es importante porque representa un paso adelante en contra de la discriminación, sea para adoptar o para cualquier otro derecho que por orientación sexual o género se pretenda imponer. A la derecha homófoba y conservadurista puede no gustarle, pero el planeta entero apunta hacia esa dirección. "Lo único permanente es el cambio".
ALFONSO ROMERO
@trincheraciudad
ALFONSO ROMERO
@trincheraciudad
viernes, 6 de abril de 2012
El señor "peje"
Por aquellos tiempos la multitud le dijo al señor peje: ¡ha muerto!. Él extendió la mano y dijo, ¡levántate y anda!, y el populismo resucitó.
-Dijo el señor Peje: uno de ustedes me va a traicionar. ¿Seré yo? dijo Ebrard, ¿o yo? dijo Encinas; miró hacia Bejarano pero ya se había ido.
-El señor Peje corrió a todos los ladrones del templo. Hubo que convocar a nuevo período de elecciones.
-Amor al prójimo y al hueso próximo. Así dijo el señor Peje. Podéis ir en paz.
-En aquellos tiempos el señor Peje le dijo a sus discípulos: pescaremos hombres, a ver luego que más pescamos.
-Y dijo el señor Peje a quienes le escuchaban: bienaventurados los pobres porque de ellos ha de ser mi bandera, no así mis acciones.
-Y le dijo el señor Peje a la Magdalena: véngase "pa cá" mi MORENA.
-En verdad en verdad te digo, el que no está conmigo está contra mí: Señor Peje.
-Y dijo el señor Peje: bienaventurados los pobres pues saben con certeza...que gracias a ellos amasaré riqueza.
-Y dijo a sus críticos el señor Peje: al César lo que es del César y a dios que me voy a un mítin.
-En aquél tiempo dijo el señor Peje a sus discípulos: amáos los unos a los otros así como yo amo a Salinas.
-Dijo el señor Peje a sus discípulos: en verdad en verdad os digo que si llego a los Pinos en 2012, de este país no quedará piedra sobre piedra.
-Y dijo el señor Peje: guardaos de los falsos que prometen trabajar por los pobres, sólo creed en mí, yo sí, yo sí.
-Y dijo el señor Peje: siempre tendréis pobres con vosotros pero a mí no siempre me tendréis. ¿Qué tanto son seis años?.
-Dijo el señor Peje: uno de ustedes me va a traicionar. ¿Seré yo? dijo Ebrard, ¿o yo? dijo Encinas; miró hacia Bejarano pero ya se había ido.
-El señor Peje corrió a todos los ladrones del templo. Hubo que convocar a nuevo período de elecciones.
-Amor al prójimo y al hueso próximo. Así dijo el señor Peje. Podéis ir en paz.
-En aquellos tiempos el señor Peje le dijo a sus discípulos: pescaremos hombres, a ver luego que más pescamos.
-Y dijo el señor Peje a quienes le escuchaban: bienaventurados los pobres porque de ellos ha de ser mi bandera, no así mis acciones.
-Y le dijo el señor Peje a la Magdalena: véngase "pa cá" mi MORENA.
-En verdad en verdad te digo, el que no está conmigo está contra mí: Señor Peje.
-Y dijo el señor Peje: bienaventurados los pobres pues saben con certeza...que gracias a ellos amasaré riqueza.
-Y dijo a sus críticos el señor Peje: al César lo que es del César y a dios que me voy a un mítin.
-En aquél tiempo dijo el señor Peje a sus discípulos: amáos los unos a los otros así como yo amo a Salinas.
-Dijo el señor Peje a sus discípulos: en verdad en verdad os digo que si llego a los Pinos en 2012, de este país no quedará piedra sobre piedra.
-Y dijo el señor Peje: guardaos de los falsos que prometen trabajar por los pobres, sólo creed en mí, yo sí, yo sí.
-Y dijo el señor Peje: siempre tendréis pobres con vosotros pero a mí no siempre me tendréis. ¿Qué tanto son seis años?.
Etiquetas: AMLO, peje, viernes santo
jueves, 15 de marzo de 2012
El analfabetismo de Peña Nieto
Tres libros y un copete
Por Daniel Salinas Basave*
*El autor es periodista y ganador del premio Estatal de Literatura categoría Ensayo.
La historia de México está llena de presidentes que jamás leyeron un libro en su vida. Vaya, llegamos al extremo de tener presidentes que ni siquiera sabían leer. Vicente Guerrero, héroe de la patria y segundo mandatario en la historia de la República, nunca aprendió a leer y padeció horrores para pronunciar su discurso en su toma de posesión el 1 de abril de 1829.
Pero con toda franqueza, era comprensible y hasta justificable que don Vicente no supiera leer. Un presidente encarnado en el corazón del pueblo, era coherente en su analfabetismo con un pobre país donde más del 90% de la gente no sabía distinguir las letras. De origen muy humilde, este mulato fue un arriero que se sabía de memoria las veredas y los desfiladeros de las sierras del Sur y que tenía una inteligencia natural para el combate en inferioridad numérica y de armamento.
Benito Juárez aprendió a leer a los 18 años, pero sin duda aprendió muy bien. Porfirio Díaz no era analfabeto, pero tampoco era un consumado lector y algo me hace pensar que Victoriano Huerta tampoco era un derroche de cultura, lo mismo que Álvaro Obregón, que pese a ser autor de un libro donde narra sus memorias de campaña, no lo imagino entregado a la lectura.
Ser culto tampoco garantiza ser buen presidente. José López Portillo sin duda leyó muchísimos libros (y escribió otros tantos) y seguro estoy que hubiera respondido con maestría y soberbia si un reportero le hubiera preguntado por los libros que marcaron su vida.
El problema con Enrique Peña Nieto va más allá de su analfabetismo semifuncional. El problema está en lo que hay detrás de esa absoluta ignorancia, de esa superficialidad rampante, de esa barata filosofía de las 140 palabras que le bastan para ser favorito en las encuestas. El problema está en el hueco absoluto y el vacío abismal que hay dentro de la cabeza que sostiene ese ridículo copete. El analfabetismo de Peña no me sorprende. Su figura encarna al perfecto bobo que no lee un libro en su vida. Lo que me sigue sorprendiendo y me genera una crisis de rabia e impotencia, es que semejante imbécil sea el favorito para ser el próximo Presidente de México. Vaya, en un país de más de 100 millones de habitantes, donde hay luchadores sociales, científicos, pensadores, profesores, activistas y millones de seres humanos de carne y hueso a los que nos corre sangre por las venas, un cabeza hueca es la única persona que puede soñar con la Presidencia. Lo grave no es Peña, sino el pobre y desgraciado país que va a votar por él.
Lo que me aterra no es la absoluta falta de ideas en la cabeza vacía del mexiquense.
Pero lo que de verdad me aterra más, es la cabeza vacía de un país que lo tiene en la cima de sus preferencias. El liderato de Enrique en las encuestas, es un pésimo síntoma como nación, una señal clara o un termómetro que indica el bajísimo nivel de nuestra autoestima y lo desechables que son nuestros principios si es que existen.
Pienso en los otros candidatos favoritos que hemos tenido en épocas preelectorales, y caigo en cuenta de que nunca habíamos caído tan bajo como con el fantoche del copete. Cierto, Vicente Fox no ha leído muchos más libros que Peña. El guanajuatense de las botas es ignorante hasta el hartazgo (y miren que Borges es algo así como una liturgia en mi vida, pero aún así se lo perdono). La diferencia es que a Fox le corría sangre por las venas. Tarado, bruto, dicharachero, pero con una innegable dosis de honestidad que lo hacía humano.
Puedo entender que un votante estuviera enamorado de Fox y me parece comprensible que hubiera carisma en esas botas con bigote. Sin ser un derroche de cultura, seguro estoy que Andrés Manuel López Obrador ha leído muchos más libros que Peña y Fox juntos. AMLO no me gustaba nada y de hecho voté en su contra en 2006, pero aun así entendía perfectamente que pudiera seducir a un votante. Pese a todos sus defectos, AMLO me parece una persona honesta, con convicciones, con ideas y sobre todo, con sangre en las venas y un corazón en el pecho.
Entiendo que Fox y López Obrador hayan sido en su momento favoritos y hayan motivado a millones de mexicanos a darles su voto, pero con toda franqueza y con brutal honestidad, debo confesar que aún no puedo entender cómo alguien pueda siquiera considerar darle un voto a Peña Nieto. Con todo y sus defectos y sus fanatismos, Fox y AMLO me parecían tipos honestos. Tipos de verdad.
Peña Nieto me parece la encarnación de la falsedad, de la hipocresía, de la superficialidad. Nada, absolutamente nada me parece auténtico en ese producto del teleprompeter, de la frase vacía, del concepto prefabricado. Si Peña se convierte en presidente de México, será la confirmación y el triunfo de la teoría un libro que es ya un clásico y que por supuesto Enrique no ha leído ni sabe que existe. Me refiero al genial Homovidens de Giovanni Sartori. La mexicana es una sociedad teledirigida, una sociedad que le cree ciegamente a López Dóriga y al Teletón.
El triunfo de Peña es el triunfo de esos ridículos platos azules de Ve TV, que infestan como una plaga los desvencijados techos de lámina de las comunidades más pobres de México. El candidato perfecto para una sociedad apática, resignada y apocada a la que no le queda nada mejor que hacer que ver la tele.
El triunfo de Peña confirmaría al peor México.
Como consuelo, debo agradecerle a ese ignorante que me haya ayudado a tener las cosas claras. Por lo menos, hoy tengo la absoluta convicción de quién no quiero que gane las elecciones.
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